«Sin los jóvenes el Sínodo no habría sido el mismo»

La Editorial CCS, con motivo de la celebración de su 75 aniversario, ofreció a la Familia Salesiana y a los agentes de Pastoral de la Iglesia de España, una reflexión sobre el Sínodo de los Obispos 2018 con una serie de conferencias-coloquios a cargo del salesiano Rossano Sala, secretario especial del Sínodo, profesor de Teología Pastoral en la UPS-Roma y director de la revista Note di Pastorale Giovanile.

Los lugares que acogieron dichos encuentros fueron el Instituto Superior de Ciencias Religiosas Don Bosco de Barcelona durante la tarde del jueves 14, el Colegio Mayor San Juan Bosco de Sevilla, la tarde del viernes 15, la sede de la Inspectoría Salesiana Santiago el Mayor de Madrid, durante la mañana del sábado 16, y Salesianos Zaragoza, en la tarde del domingo 17, donde finalizó la intensa gira por las diferentes presencias salesianas.

Numerosos jóvenes e integrantes de la Familia Salesiana pudieron compartir algunas claves, como la notable participación salesiana durante la XV Asamblea General Ordinaria, celebrada del 3 al 28 de octubre de 2018, con la presencia de dos cardenales y obispos, cuatro sacerdotes y dos hijas de María Auxiliadora.

Sala reflexionó sobre lo propicio del tema «Los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional» para impregnarlo con reflexiones en clave salesiana  ya que muchos temas de «la espiritualidad  están en el documento final, en el que tres personas de la Familia Salesiana participaron directamente en su redacción», explicaba.

Bajo el punto de vista del autor del libro «Pastoral Juvenil: Evangelización y Eudación de los jóvenes», publicado por CCS,  este Sínodo ha servido para «crear un imaginario positivo sobre el mundo de los jóvenes y para hacer germinar sueños y hacer florecer esperanzas». Una de las claves de esta reflexión fue la sinodalidad misionera, además del protagonismo juvenil. «La diferencia fundamental con otros sínodos ha sido la presencia activa de los jóvenes que no quieren ser meros espectadores, sino parte viva de la Iglesia. Sin los jóvenes el Sínodo no habría sido el mismo», añadía.

Entre las claves compartidas para el desarrollo desde las presencias salesianas destacaron:

– Renovar el entusiasmo pastoral.
– Importancia de caminar juntos (el nombre de la Iglesia es comunión)
– Reactivar el pensamiento, para dar razones de esperanza en este cambio de época.
– Habitar el mundo de un modo nuevo.
– Examinarnos como personas y comunidades, con humildad.
– Relanzamiento valiente de la pastoral con los jóvenes, en clave vocacional.

Por último, se insistió en la idea de que este Sínodo no ha terminado ya que ha posibilitado que se ponga en marcha un proceso de conversión pastoral, espiritual y misionera donde toda la Iglesia avanza en actitud de discernimiento; «con un discernimiento comunitario y personal».

Además de los encuentros salesianos, cabe destacar la presencia de Rossano Sala en diversos foros de formación teológica, como el Instituto de Pastoral de la universidad Pontificia de Salamanca, la universidad eclesiástica San Dámaso, la universidad Pontificia de Comillas o el Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón.

 

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