Sociedades ‘cotidianas’ de la Alegría

A día de hoy resulta más fácil reconocer a los sentimientos que podría tener Don Bosco en 1854, en medio de una realidad pandémica y de crisis económica coincidente en algunos detalles con la actual.

El santo turinés llamó a sus primeras reuniones con los jóvenes ‘Encuentros de la Sociedad de la Alegría’. En las memorias del Oratorio podemos leer: “Nombre perfectamente adecuado ya que era obligación estricta de cada uno buscar los libros, las conversaciones y entretenimientos que pudiesen contribuir a estar alegres por el contrario estaba prohibido todo cuanto ocasionará tristeza especialmente las cosas contrarias a la ley del Señor. Me encontraba de este modo a la cabeza de una multitud de compañeros que sentaron de común acuerdo las siguientes bases: evitar cualquier conversación y acción que desdiga de buen cristiano y la exactitud en el cumplimiento de los deberes escolares y religiosos”.

Cada una de nuestras casas salesianas es una pequeña sociedad de la alegría, cuando un alumno entra en el edificio del colegio, un joven en los locales de la plataforma social, del centro juvenil o traviesa la puerta parroquial, se siente reconfortado, querido y esperanzado.

Hoy es un día de dar gracias a los profesores y educadores que siguen motivados a pesar de la carga laboral, de los problemas con la tecnología o el deterioro de la interacción a causa de la pandemia. Gracias por hacer la vida más fácil a nuestros jóvenes, por seguir apoyándoles, por continuar innovando para ellos.

Sigamos la labor de aquel joven cura que plantó cara a la epidemia, creando en nuestros colegios, plataformas sociales, centros juveniles incluso en nuestros hogares, pequeñas Sociedades de la Alegría.

Feliz y alegre, día de Don Bosco.

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