Carlos Gastini

El hombre mediocre, el tibio, el rutinario interesado y cotidiano, se conforma con cualquier cosa, pero la virtud elige y exige, y si los “sueños” de Don Bosco generan estímulos, sus sueños de virtud generan dioses o al menos santos.             San Juan Bosco no podía desear otra cosa.             El “Oratorio” de Valdocco fue…