desigual

Soñar es quizás la concesión –inevitable– a los paraísos artificiales que ayudan a huir de la realidad difícil. Quizás.             El soñador fuma el opio del deseo, sobre un tapiz mágico, pero la visión que esa droga le trae es la de la querencia esplendente que se yergue ante él como una tentación fascinante.            …