Domingo Savio

El hombre mediocre, el tibio, el rutinario interesado y cotidiano, se conforma con cualquier cosa, pero la virtud elige y exige, y si los “sueños” de Don Bosco generan estímulos, sus sueños de virtud generan dioses o al menos santos.             San Juan Bosco no podía desear otra cosa.             El “Oratorio” de Valdocco fue…

¡Que se te paralice la mano derecha si Dios existe!             ¡No se te paraliza a la una! ¡No se te paraliza a las dos! ¡No se te paraliza a las tres…! ¡Luego Dios no existe!             Corría el año 1869.             La inteligencia universal del país ha llevado a las Cortes Constituyentes al diputado…

Y por las de Marsella, Niza o Toulon, y por las de Londres, Barcelona o Madrid, y por las de Roma, Milán o Turín. Ahora y entonces. – Pronto, pronto, Don Bosco, venga conmigo. Tenemos que hacer una obra buena. – ¿Pero, chico, adónde me llevas? – Vamos hacia el casco viejo, detrás de Porta…

El Evangelista san Juan sintetiza la misión de Jesús con una expresión cargada de una gran densidad existencial: “He venido para que tengan vida y la tengan en plenitud” (Juan 10,10). ¿Qué es vivir en plenitud? ¿Tiene algo que ver la vida en plenitud con la santidad? Recuperar la palabra santidad Algunos se sienten incómodos…