La Casa Encendida

Estaba escribiendo en mi mente: sobre cuando mi madre se marchó, se mató, se desnucó. Tenía que suceder, más pronto o más tarde, y el día en que ocurrió todos fueron capaces de hacer los gestos necesarios, sugeridos por la educación y comprobados durante décadas de costumbre y composturas.             Me llamaron por teléfono.            …

Más que el Pigneto, de Roma, que el Sain-Denis de París, que el Príncipe Real de Lisboa, que el Yanaka de Tokio, que el Euljiro de Seúl.             Hay cosas en mi barrio de Lavapiés que están ya cansadas y así se dejan comprar sin oponer resistencia.             No esperes grandes cosas: las velitas para…