muchachos

Mitigando cansancios, acunando sueños Somos ocho camas de madera. Nacimos en la carpintería de Bruno Rossi, maestro ebanista de Turín. Siempre recordaremos aquel taller donde vimos la primera luz. Olía a madera recién cortada, a pintura y a barniz. Nuestros primeros días fueron como una fiesta. No cesábamos de intercambiar miradas cómplices. Nos apasionaba nuestra…

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Un refugio para el invierno Era yo un caserón vetusto y antiguo. Nueve amplias habitaciones formaban mi planta baja. Dos escaleras de madera daban acceso a otras tantas estancias en el piso superior. En otros tiempos albergué también una espaciosa bodega, un granero y un establo. Cada primavera contemplaba cómo reverdecían los prados. Cada verano…

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Una escala para unir la tierra con el cielo Los recuerdos del pasado afloran por entre los sillares de piedra que forman mi cuerpo. Soy un antiguo monasterio benedictino. Atesoro mil años de historia entre mis muros. Me construyeron sobre la cima de una alta montaña del Piamonte. Aunque mis cimientos se asientan sobre rocas…

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Oficiando una nueva celebración Soy una capa pluvial. Estoy considerada como el más noble de los ornamentos litúrgicos. Nací para revestir a los sacerdotes en las grandes celebraciones y procesiones. Mi cuerpo está profusamente embellecido con ricos bordados. Me educaron para dar realce a las ceremonias religiosas. Nunca olvidaré aquella mañana. Yo descansaba en la…

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Un nuevo sentido Era yo una silla de anea vieja y algo desvencijada. Una pátina de mugre había sustituido al elegante barniz de mi mocedad. Formaba parte del mobiliario de un tugurio que albergaba a cuatro hombres depravados. Mis dueños eran ladrones y tahúres mal encarados. Cada noche, bajo la luz mortecina de un quinqué,…

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Frágil piel de porcelana La vida de las tazas de café es muy variada. Conozco a hermanas mías que soportan la tediosa quietud de una vitrina. A otras, en cambio, el destino nos otorga una existencia ajetreada. Soy una taza de café. Me cabe el honor de haber prestado mis servicios en «La Consolata»; recoleto…

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Transformando cicatrices Retumbaba la voz temible y descomunal de los truenos. Zigzagueaban los relámpagos en el horizonte. El viento de la tormenta se enseñoreó del paisaje… Y de pronto, un rayo fatídico hendió mi tronco como un hachazo de fuego. Abrasó mis entrañas. Luego me sumergí en esa oscuridad densa que sobreviene tras fulgor que…

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Reflejos de la conciencia Mi dueño era un pequeño albañil. Mechones de su cabello pugnaban por asomar bajo su gorra de obrero. Vestía pantalones de pana manchados de cal. Tenía en sus ojos el brillo de la bondad. Me compró una tarde de verano. Intuí que íbamos a ser buenos amigos. Cada línea escrita sobre…

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Verdugo penitencial Mamá Margarita nos conservaba en el rincón más fresco y seco de la despensa. Permanecí encerrado en un saco durante varias semanas. Compartí horas de aburrimiento junto a multitud de hermanos míos. Ansiábamos convertirnos en alimento para los chicos del Oratorio. Como buenos garbanzos, estábamos orgullosos de nuestra redonda fortaleza. Por eso nos…

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Una apuesta por la alegría Crecí en la Alameda de la ciudad de Chieri. Cada primavera me regalaba miles de hojas nuevas; anticipo de mi fresca sombra estival. Luego, el viento frío del otoño desnudaba mis ramas. Vivía al ritmo de las estaciones. Mis profundas raíces se aferraban a la tierra. Recuerdo aquel día de…

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