Tiempo de calidad, tiempo de felicidad

Hace poco tiempo, le pregunte a un grupo de niños de 1º de la ESO del centro juvenil que me dijeran un momento feliz de su semana, solamente uno. Justo durante esos días habían tenido exámenes y no eran capaces de buscar más allá del momento en que los terminaron, o el momento en el que suena el último timbre de la semana y se van a casa.

Les leí el cuento de “El buscador”, una persona que busca pero que no necesariamente tiene por qué encontrar algo. El buscador del cuento, encontró un cementerio en el que estaban escritas las edades de los fallecidos en años, meses, semanas y días, y sorprendentemente, parecía que solamente fallecían niños. Todo dio un giro cuando el cuidador del cementerio le contó al buscador lo que realmente significaban esas “edades”. Aquel tiempo que esculpían en la lápida era el tiempo que habían disfrutado en su vida. Todos aquellos momentos en lo que se habían reído, tenido una experiencia agradable, tiempo de calidad con otra persona, en los que se habían dado besos, abrazos, habían sonreído…

Después de leerles este cuento, no dejé que me respondieran con un “no sé” o “el timbre de clase”, les hice ver que, aunque no haya sido una semana fácil, siempre hay algún momento en el que has sido feliz, por pequeño que sea. ¿Te has reído? ¿Has compartido tu tiempo con una persona con la que has estado a gusto? ¿Has dado un abrazo? ¿Has sonreído? ¿Has hecho algo por alguien desinteresadamente y te ha dado las gracias? ¿Alguien te ha dicho “te quiero? ¿Cuánto ha durado ese momento?

Es cierto que esta pandemia del Covid-19 nos ha hecho apreciar más esos pequeños momentos, pero deberíamos revisar más al final del día cuáles han sido esos ratitos de felicidad, ese tiempo que he disfrutado y que ha sido de calidad. Y ahora, ¿cambiarías algo para tener más tiempo de calidad? Recuerda que tiempo de calidad, es tiempo de felicidad.

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