Todo nos habla de Dios también en verano

Elegimos el destino de vacaciones para este año. ¿En casa o iremos lejos?

Hay un salmo precioso en el que el autor expresa lo maravilloso que es poder encontrarse con Dios vayas donde vayas. Dios está tan cerca y dentro de nosotros y nuestro mundo que es imposible estar lejos de Él.

En la hamaca tumbados, descansando sin hacer nada, o en el sofá después del día duro de trabajo, podremos conectar con nuestro Dios creador que, tras la tarea de crearlo todo, dedicó el séptimo día a descansar. ¡No somos máquinas de trabajo! Somos seres humanos que necesitamos descansar, volver a conectar con Dios y con quienes nos rodean.

En la playa o en la montaña

En la toalla tomando el sol te darás cuenta de que, si quieres broncearte, no basta estar un ratito. Necesitas exponerte un poco cada día, sin excesos, para no quemarte. Así funciona la oración: estar ratitos, a diario, sin perder el contacto con Dios.

Al sumergirte en el mar, río o piscina, sentirás esa agua que te rodea y te envuelve. Una masa inmensa que no puedes medir, ni abarcar, que presiona y te mueve, cuyo sonido retumba dentro de ti si buceas. Así es nuestro Dios, que nos envuelve y en cuyo corazón vivimos, nos movemos y existimos.

En la estación estival, Dios está también entre nosotros. Si somos capaces de no olvidarnos de Él, cada acción que hagamos puede estar envuelta en la relación que tenemos con el Creador. Sepamos encontrarle.

Regando en la huerta, segando y cosechando, te sentirás protagonista de las parábolas de Jesús, que nos muestran un Dios que siembra y cuida de lo que ha sembrado. Podrás preguntarte si tu vida da los frutos que esperabas y si estás regando tu vida con la Palabra de Dios.

Subiendo al monte experimentarás el camino espiritual de tantos creyentes que, en las montañas, oraban y se encontraban con Dios. Rincones para ver la vida desde lo alto, con cierta perspectiva y distancia. Espacios a los que sólo se llega mediante un gran esfuerzo y desde los que, una vez vivida la experiencia, bajas a la vida diaria a continuar con otro ánimo.

Con otros en su nombre

En la terraza del bar o en el jardín de casa, en la sala de tu piso o en el patio, te reunirás con amistades y familiares, con aquellos que compartes recuerdos, penas, alegrías, historias pasadas o proyectos futuros. Pequeña comunidad, pequeña familia, que también puede ser comunidad de un rato de oración, porque, como dice Jesús, donde dos o más se reúnen en mi nombre, ahí estaré yo.

Y así descubrimos que en vacaciones, vayamos donde vayamos, todo nos habla de Dios, siempre que estemos dispuestos a no olvidarnos de que Él está tan cerca como escondido, tan presente como buscado.

Fuente: Boletín Salesiano

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