Tuitear

¿Te has preguntado alguna vez porque el logotipo de Twitter es un pájaro? La respuesta es sencilla, la traducción literal de Twitter es gorjeo, es decir, el sonido que hacen los pájaros. Seguro que alguna vez has estado en un parque o en el campo y te has parado a escuchar el canto de los pájaros y has admirado su belleza. Sin embargo, la mayoría de las veces pasan desapercibidos, nuestra cabeza está a otras cosas y no prestamos atención a lo que está ahí. Pues algo parecido pasa con Twitter, está ahí, en algún momento le damos una importancia desmesurada, y al cabo de unos minutos todo parece haberse diluido para pasar a otra cosa.

La red social de los caracteres limitados

Twitter nació el 15 de julio de 2006 y, según palabras de Liam Well, uno de sus creadores, la definición era: “Una corta ráfaga de información intrascendente”, como el “pio de un pájaro”, que en inglés es tweet. Desde entonces hasta hoy, 300 millones de usuarios generan 65 millones de tuits al día. Surgió para escribir cosas intrascendentes en pequeños mensajes y se ha convertido en la red de referencia para millones de personas en cuanto a información se refiere. En Twitter se habla de todo y de todos. No hay filtro, no hay límites, no hay quien lo pare… ¿o sí?

15 años después, el 6 de enero de 2021, asistimos perplejos al asalto del Capitolio y oímos por un lado y por otro que el presidente Trump ha dicho en Twitter esto y aquello. Twitter llevaba más de cuatro años siendo el altavoz mundial de sus palabras, hasta que el día del asalto es la misma red Twitter quien decide callar su voz y censurar su cuenta. En Twitter hemos leído durante los años de campaña y mandato del expresidente un mensaje lleno de odio, imposición de la xenofobia, censura de los medios establecidos… Todo valía y nada parecía parar esas voces polarizadas hasta que la ira contenida de la red se convirtió en violencia real.

Todos podemos escribir en Twitter, todos podemos leer Twitter, es la gran ventana de la información en la que todo se sabe, en tiempo real… pero claro, la gran pregunta es: ¿quién educa en la conciencia crítica? Recuerdo las clases de COU cuando mi profe de lengua nos enseñaba a leer de manera crítica las columnas de opinión de los diferentes periódicos. Había tiempo para leer despacio y con perspectiva, había tiempo para la reflexión, sabías quién escribía algo y por qué lo hacía. ¿Qué queda de eso hoy? Millones de voces llenan el espacio de internet, se superponen unas por encima de otras, pero no hay tiempo para que repose, para la lectura sosegada, para la crítica, para el contraste… es como las voces de los pájaros en el parque, algunas veces les prestas atención y otras pasas de ellas, pero están ahí.

No hago más que preguntarme porque nos creemos todo lo que se escribe en Twitter, porque se polarizan las conversaciones –o estás a favor o en contra– por qué no hay posibilidad para el diálogo y se ponen de moda los haters, pero eso es otro tema del que hablaremos otro día.

Fuente: Boletín Salesiano

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