Un singular obsequio en el día del Sagrado Corazón

En abril de 1934, don Manuel Siurot escribía en un número especial de una conocida revista:

“¿Mi opinión sobre Don Bosco? Es muy sencilla. Creo que no hay en todo el siglo XIX un hombre tan grande como él.
¿Buscamos cultura? El es tan culto y erudito que ha escrito una de las mejores Historias de Italia.
¿Caridad? Don Bosco es todo amor; amor a los niños, a los hombres; amor a los caidos y a los no caidos; amor al prójimo, tan profundo, tan acendrado, que no descansa un instante su pensamiento caritativo, y el trabajo de  todas las horas de su vida es pura ebullición amorosa.
¿Actividad? Es asombrosa. No para, no reposa, no vive. Cuando no opera en el exterior de sus obras, trabaja intensamente en su corazón, meditando, interrogando siempre a su alma y a Dios, para ser siempre suyo, siempre del Corazón de Jesús, y de María Auxiliadora”.

Y prosigue el conocido magistrado y pedagogo nacido en La Palma del Condado ensalzando las virtudes del santo turinés: fecundidad, pureza, castidad, conducta, santidad…

Hemos encontrado este recorte en un ejemplar del Boletín Salesiano correspondiente al mes de abril de 1934, que una familia del colegio salesiano de Las Palmas de Gran Canaria ha tenido a bien hacer llegar precisamente hoy, solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús que, a la sazón, es el titular de esta casa salesiana.

Se trata de un número especial del Boletín Salesiano español, que lleva por título “A san Juan Bosco”. Es el número correspondiente a la canonización de Don Bosco, que tuvo lugar en Roma el 1 de abril de 1934, domingo de Resurrección.

Los artículos de este Boletín vienen firmados por figuras de la intelectualidad del momento y por firmas eminentes del mundo salesiano: A. Carinci, secretario de la Sagrada Congregación de Ritos (actual Culto Divino y Disciplina de los Sacramentos); don Pedro Ricaldone , Rector Mayor de la Congregación salesiana; Federico A. de Lepanto, nuncio apostólico en Madrid; varios obispos y arzobispos, el citado Manuel Siurot, y un largo etcétera.

La coincidencia de este obsequio en la fiesta del Sagrado Corazón puede ser pura casualidad. ¡Seguramente! En cualquier caso, una hermosa forma de recordar en este día que la caridad insondable que brota del Corazón de Jesús y el amor a los jóvenes, en un único movimiento indisoluble, fueron el eje vital de la existencia toda de san Juan Bosco.

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