Una salesiana y un salesiano, consultores del Secretariado General del Sínodo de los Obispos

Se trata de Don Rossano Sala, que fue secretario especial del Sínodo de la Juventud y Sor Alessandra Smerilli, recientemente nombrada también Consejera del Estado de la Ciudad del Vaticano.

Fue el pasado 24 de mayo, fiesta de María Auxiliadora, cuando el Papa Francisco dio una nueva señal de la consideración que tiene por la Familia Salesiana al nombrar a ambos para formar parte de los Consultores del Secretariado General del Sínodo de los Obispos. 

Para Rossano Sala – nombrado Consultor junto con el otro Secretario Especial del Sínodo sobre la Juventud, el jesuita Padre Giacomo Costa – el nombramiento representa una indicación del hecho de que el Santo Padre y el Secretariado General del Sínodo consideraron que el último Sínodo era una experiencia útil para el futuro camino de la Iglesia, que expresaba los enfoques y métodos a mantener y a desarrollar también en los Sínodos de Obispos venideros.

En este sentido, se debe releer también el nombramiento, por primera vez, de cuatro mujeres entre los Consultores del Secretariado General del Sínodo -tres hermanas y una laica-. «La mayor presencia de la mujer en los órganos permanentes del Sínodo de los Obispos está también ligada a la experiencia del Sínodo de los Jóvenes, que tanto en su trabajo como en el Documento Final, ha exigido una valoración del papel de la mujer en la Iglesia», informa el salesiano. Esta elección, por tanto, «es un signo de la voluntad del Santo Padre de utilizar la perspectiva femenina no sólo en la fase de realización o de celebración de un sínodo, sino también en el camino de la preparación, para poder hacer un discernimiento más rico y más amplio».

A nivel operativo, Sala dejó claro que el nombramiento significa «estar a disposición del Secretariado del Sínodo» para ofrecer la propia contribución de consultoría. Una contribución que, en su situación específica como salesiano y experto en Pastoral Juvenil, significará ante todo «ayudar a dinamizar la juventud en los caminos ordinarios de la Iglesia, porque, como ha dicho varias veces el Papa Francisco en la exhortación apostólica postsinodal Christus Vivit, la presencia de los jóvenes puede rejuvenecer realmente el rostro de la Iglesia».

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