Vivencias de nuestro viaje a Siria I: crecer como Salesiano

Primera parte de las ideas del «Cuaderno de Bitácora» de Santi Dominguez en su viaje a Siria, junto con María Alonso y Alberto López.

El pasado mes de mayo Santi Domínguez, responsable de Centros Juveniles de España, María Alonso, animadora del Centro Juvenil María Auxiliadora de Salamanca y Alberto López, de Misiones Salesianas viajaron a Siria en el marco del Proyecto Suriya para conocer de primera mano las presencias de los salesianos y salesianas en este país para poder contarlo y sensibilizar a los jóvenes de los Centros Juveniles de España.

“Acompañados en todo momento por el inspector salesiano de Oriente Medio, Don Alejando León quien nos hacía muchas veces de traductor del árabe al castellano. Antes de iniciar el viaje muchos han sido los mensajes recibidos de ánimo, de fuerza, de que abriera el corazón ante lo que iba a vivir, abrir el espíritu ante lo que me iba a encontrar”.

En Beirut eran recibidos por la Comunidad, les explicaron como funciona el país en qué trabajan los salesianos. Santi tuvo la oportunidad, al día siguiente de dar los Buenos Días a los estudiantes del “Don Bosco Tecnique”: “Compartí la idea, desde mi origen gallego cerquita de Santiago de Compostela, ciudad donde todo el mundo acude como peregrino. Ahora yo vengo como peregrino a vuestra tierra. Con un mensaje sencillo. A pesar de la distancia entre España y el Líbano y Siria queremos ser hermanos de los centros de esta tierra”.

La entrada en Siria fue en furgoneta pasando los controles aduaneros y su burocracia. “Estábamos entrando en un país que está esquilmado y empobrecido por la guerra, todavía presente desde hace ocho años y cuyas consecuencias han asumido proporciones devastadoras en las condiciones de vida de la población y que íbamos a descubrir pronto”.

Primera etapa en Kafroun
Pequeña ciudad entre Alepo y Damasco. Durante la guerra una de las zonas más seguras del país. La casa de los Salesianos es grande con espacios para encuentros y convivencias, la gestiona el salesiano cooperador Jonnny Ghazi y su familia atendiendo el oratorio festivo y las instalaciones. Al ser una zona segura hay muchos refugiados de otras partes del país. “En este punto tuvimos una conversación muy rica sobre la situación política de Siria y los intereses extranjeros en el país, sobre lo diferente que se vive desde dentro y lo que se comunica al resto de países”.

Dirección Alepo
“Lo sorprendente del viaje es el paisaje de desolación que se muestra ante tus ojos. Campos quemados, pueblos vacíos, casas destruidas, camiones y autobuses con traslado de tropas a otras zonas. El ejército siempre presente en cada cruce. Defensas militares, vehículos apartados en las cunetas…al llegar a Alepo, polígonos industriales vacíos, fábricas derruidas, escombros por todas partes”.

En 2010 contaba con una población de unos 4,6 millones, lo que la convertían en la ciudad más poblada del país, dejando en segundo lugar a Damasco, la capital. En la actualidad, se encuentra prácticamente en ruinas producto de la Guerra Civil y el terrorismo.

Segunda etapa: Alepo
Santi cuenta que fueron recibidos en la casa salesiana con sencillez, y alegría. Les mostraron todas las actividades que se realizaban y tuvieron la oportunidad de ser invitados a la boda de un salesiano cooperador “como un momento de burbuja fuera de las preocupaciones cotidianas, como decían los salesianos son momentos importantes para el encuentro y celebrar que la vida es más importante que la muerte”.

“Al día siguiente visitamos la ciudad. Por donde íbamos podíamos ver el horror de una guerra, las bombas, los signos de las balas. El corazón se te encoge y te preguntas hasta dónde puede llegar el hombre”

“Nos estábamos encontrando con muchos jóvenes, con sus familias, y vivir la intensa experiencia de la escucha, el compartir y el dialogar, a través de las traducciones pertinentes. En estos momentos, las personas tienen aún más necesidad de hablar, desahogarse y de alguien que esté disponible a la escucha y al compartir tantas historias de sufrimiento. La escucha es un signo de cercanía, de apoyo moral y espiritual. Esta experiencia me ha hecho crecer profundamente como Salesiano.

A pesar de tanto sufrimiento, destrucción y muerte, he podido constatar como el deseo de vivir, de alegrarse y de esperar es siempre más fuerte, y eso me ha llenado también a mí de alegría. La gente tiene la necesidad y el deseo de jugar, danzar, cantar, rezar a pesar de que las dramáticas circunstancias les llevan a preguntarse “¿Dónde está Dios? ¿Por qué Dios permite todo esto? ¿No es suficiente toda esta sangre, toda esta destrucción? ¿hasta cuándo todavía? ¡Basta! ¡Que esto acabe ya!

Muchos están cansado, destrozados a nivel moral, espiritual y material. Todas las familias, además de la tragedia de la destrucción, de la muerte, viven además el drama de la emigración, de la fruta, de la búsqueda de una vida mejor fuera de Siria. Las familias se disgregan y se dividen posteriormente. Aquellos que parten afrontan viajes peligrosos y destinos inciertos, aquellos que se quedan sufren la ausencia de esas personas que parte, y la preocupación de su suerte.

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