{"id":12500,"date":"2020-03-24T16:49:00","date_gmt":"2020-03-24T16:49:00","guid":{"rendered":"https:\/\/salesianos.info\/?p=12500"},"modified":"2020-03-24T16:49:00","modified_gmt":"2020-03-24T16:49:00","slug":"un-virus-para-educar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/salesianos.info\/blog\/un-virus-para-educar\/","title":{"rendered":"Un virus para educar"},"content":{"rendered":"
De pronto se par\u00f3 el reloj. Se cancelaron proyectos y se anularon las agendas. Lo cierto es que nos lo ve\u00edamos venir, pero fue un mazazo: llegaba una pandemia, hab\u00eda que confinarse en casa. De nada val\u00edan las excusas y las justificaciones; hab\u00eda que estar recluido las 24 horas del d\u00eda. La responsabilidad y la solidaridad llevaban a meterse en la vivienda de cada cual \u2013vete t\u00fa a saber hasta cu\u00e1ndo- y cambiar el ritmo de vida.<\/p>\n
Y tuvimos que ingeni\u00e1rnoslas para, en lugar de ser prisioneros del tiempo, llegar a ser due\u00f1os de nuestro propio tiempo\u2026y no era tarea f\u00e1cil.<\/p>\n
Los mayores, reos de mil compromisos, ten\u00edamos que organizarnos en casa. Los chavales, con una agenda complicad\u00edsima en cuanto abandonan la Escuela, ten\u00edan que convivir con sus familiares las 24 horas del d\u00eda. Ya no hab\u00eda extraescolares, ni f\u00fatbol, ni idiomas, ni m\u00fasica\u2026 De nada serv\u00edan los abuelos, que tantas veces solucionan la papeleta, esta vez eran los progenitores los que deb\u00edan estar en casa, arm\u00e1ndose de paciencia, organizando los tiempos y los espacios, obligados a compartir, en una especie de Gran Hermano nacional, una situaci\u00f3n de entrada angustiosa.
\nY en esas estamos.<\/p>\n
Son muchas las reflexiones que en estos d\u00edas nos estamos haciendo en este confinamiento. A m\u00ed hay una que me ronda la cabeza. \u00c9sta es una situaci\u00f3n que podemos aprovechar como una oportunidad para la educaci\u00f3n. Y me explico.
\nLa pandemia que nos relega a nuestras viviendas puede ser una experiencia vitalmente tan intensa que favorezca la maduraci\u00f3n de nuestros chavales. Por una vez, las privaciones, las dificultades, las incomodidades de la vida no van a tener que verse desde una pantalla o a estudiarse desde la literatura, o a maquinarse desde un juego electr\u00f3nico. Sin que lo pretendi\u00e9ramos, he aqu\u00ed una experiencia dif\u00edcil que hay que superar como un reto muy arduo, una especie de Campo de Trabajo en el hogar en el que cada cual tiene que privarse de muchas cosas (que antes parec\u00edan imprescindibles) y centrase en lo esencial.<\/p>\n
El confinamiento puede ayudar a que nuestros chavales entiendan el valor del sacrificio y a apreciar lo que nunca sale en los medios: los m\u00e9dicos, los carteros, los profesionales del transporte, las personas que hacen la limpieza o que recogen la basura, la entrega de las fuerzas de seguridad, el papel\u00f3n de los reponedores en las tiendas y de las personas que est\u00e1n en una caja cobrando\u2026Toda esa legi\u00f3n de h\u00e9roes an\u00f3nimos que hacen posible nuestra vida nos aportan mucho m\u00e1s que tantos famosos, deportistas millonarios o artistas exc\u00e9ntricos ante los que tantas veces nuestra sociedad se ha puesto de rodillas.<\/p>\n
Nuestros chavales tienen ahora una posibilidad extraordinaria para entender que los programas del coraz\u00f3n, que exhiben infidelidad y desamor, que animan por dinero a la falta de entrega, son un insulto a la vida de unos padres o familiares que, tambi\u00e9n en los tiempos dif\u00edciles, siguen apostando por el amor y la donaci\u00f3n.<\/p>\n
Estos muchachos confinados tienen la oportunidad de acercarse \u2013aunque desde muy lejos- al drama de los sin techo, de los refugiados, de todos aquellos hombres y mujeres que no pueden recluirse en sus casas sencillamente porque no tienen. Vista as\u00ed, la casa, lejos de ser una prisi\u00f3n donde nos confinamos, es para nosotros un privilegio y un refugio. As\u00ed descubrir\u00e1n que el confinamiento no es igual para todos porque las enfermedades -que no hacen distingos de razas ni clases sociales- no pueden ser afrontadas de la misma manera por los pobres que por los enriquecidos.<\/p>\n
Estos j\u00f3venes encerrados en sus viviendas tienen la posibilidad de ver el valor de la cercan\u00eda, de los detalles sencillos, de la ayuda mutua, de la llamada cari\u00f1osa del favor desinteresado, de tantos gestos humildes que antes pasaban desapercibidos y adquieren una grandiosidad magn\u00edfica en los momentos de apuro. La propuesta de aplaudir desde las ventanas a las ocho de la tarde reconociendo el trabajo ingente y generoso de tatos hombres y mujeres les puede unir a muchos vecinos a los que ni siquiera conoc\u00eda y que participan de la misma preocupaci\u00f3n.<\/p>\n
Nuestros chicos y chicas tienen la oportunidad de valorar de nuevo la vida de los abuelos, de los familiares distantes, de aquellas personas que les han cuidado con un cari\u00f1o extraordinario y ahora necesariamente tienen que estar lejos, a\u00f1orando como nadie el beso y la caricia.<\/p>\n
Pueden nuestros adolescentes apreciar la escuela, a los docentes, a la gente que se esfuerza con entrega y profesionalidad por su educaci\u00f3n, aunque a veces hayan sufrido tanto desd\u00e9n social.<\/p>\n
El dolor existe, como existe el sufrimiento, la dificultad, las contrariedades, las privaciones y todo aquello que se les est\u00e1 hurtando a nuestros j\u00f3venes aun a riesgo de hacer de ellos personas fr\u00e1giles, almibaradas y en nada resistentes a todas las frustraciones que les tocar\u00e1 vivir. Tal vez puedan descubrir, cuando volvamos a la vida cotidiana, que cosas como tirar un papel al suelo, ser ingratos, enfadarse por minucias, tener mala educaci\u00f3n, no aprovechar el tiempo o menospreciar el entorno, por ejemplo, se convertir\u00e1n en un desprecio enorme a las personas que les cuidaron durante el confinamiento.<\/p>\n
Aprenderemos todos porque para todos \u00e9sta va a ser una experiencia \u00fanica, no deseada, pero \u00fanica. La historia ser\u00e1 distinta el d\u00eda que salgamos a la calle. Nada volver\u00e1 a ser como antes. Posiblemente valoraremos como nunca las cosas sencillas y, por fin. podremos entender el valor de lo in\u00fatil, de lo que no cotiza, de lo aparentemente irrelevante pero que da sentido a la vida.
\nEstos chavales, que han sufrido el ninguneo en sus curr\u00edculums escolares de las asignaturas human\u00edsticas, est\u00e1n viviendo una situaci\u00f3n vital muy intensa y que necesariamente tendr\u00e1n que interiorizar. Habr\u00e1 que ayudarles para que as\u00ed sea. No se les puede dejar solos, ni ahora ni despu\u00e9s. Habr\u00e1 que acompa\u00f1arles para que lo que est\u00e1n viviendo les ayude a madurar y crecer.
\nY los adultos tambi\u00e9n aprenderemos de ellos. Ser\u00e1n la generaci\u00f3n Covid 19, una generaci\u00f3n con posibilidad de ense\u00f1ar a sus mayores que las cosas m\u00e1s importantes son precisamente aquellas que nunca apuntamos en nuestras agendas.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"
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