La Asamblea General de la Confederación Don Bosco se vivió como un regalo de encuentro y fe

27 enero 2026

Confederación Don Bosco

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La reciente Asamblea General de la Confederación Don Bosco, celebrada en Canarias, se convirtió en una experiencia marcada por el encuentro, la convivencia y la dimensión espiritual, reforzando los lazos entre federaciones y centros de toda España desde el carisma de Don Bosco.

Un regalo de encuentro entre realidades diversas

La Asamblea permitió compartir, a nivel nacional, las diferentes realidades y características que identifican a los centros juveniles salesianos. A pesar de la diversidad de contextos, todos los participantes se reconocieron unidos por el carisma de Don Bosco y Madre Mazzarello, por una misma misión educativa y pastoral.

La celebración del encuentro en Canarias tuvo un valor especial. El desplazamiento supuso un esfuerzo añadido para muchos participantes, lo que contribuyó a valorar aún más el camino que recorren numerosos centros y casas que, en su día a día, no siempre tienen fácil participar en este tipo de espacios comunes.

 

Una experiencia personal y espiritual

Más allá del trabajo organizativo y formativo, la Asamblea se vivió también como una experiencia profundamente personal y espiritual. Uno de los momentos compartidos fue la subida al Teide, donde tuvieron la oportunidad de participar de una oración preparada por los animadores del Centro Juvenil Don Bosco de La Orotava, centro juvenil que acogió el encuentro.

La celebración tuvo lugar en la cripta del Parador del Teide, y se desarrolló como un espacio de silencio, profundidad y encuentro con Dios. Al finalizar, el grupo pudo contemplar un cielo completamente estrellado, libre de contaminación lumínica.

 

Ambiente de familia y trabajo compartido

Durante toda la Asamblea se respiró un ambiente cercano y acogedor. Independientemente de la federación o del lugar de procedencia, los participantes compartieron con sencillez tanto sus diferencias como aquello que los une. Hubo tiempo para escuchar, proponer, soñar y trabajar juntos, con la conciencia de formar parte de un proyecto común más amplio.

La experiencia dejó la certeza de recompensada de una reunión de trabajo y de un verdadero encuentro de familia salesiana, donde la fe, la convivencia y la misión compartida se reforzaron mutuamente.

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