En la localidad rural de Touba, en la región de Ségou (Malí), la juventud crece en un contexto marcado por la pobreza estructural, el conflicto armado y la precariedad laboral. En Malí, la mayoría de las personas jóvenes trabaja en la economía informal, sin estabilidad ni protección social, y con tasas elevadas de desempleo juvenil, especialmente en las zonas rurales. Esta realidad limita las oportunidades de futuro y empuja a muchas personas a la migración forzada o al abandono de sus comunidades.
En este escenario, 75 jóvenes —50 hombres y 25 mujeres— han sido protagonistas del proyecto “Fortalecer a la juventud a través de formación de calidad para el empleo” que demuestra que la educación de calidad y el acompañamiento al empleo pueden abrir alternativas reales y sostenibles.
Para Georgette Chimali Cobano, responsable del proyecto, el cambio empieza cuando la juventud se reconoce capaz de construir su propio camino:
“Cuando una joven o un joven puede construir su propio proyecto de vida sin verse obligado a marcharse, cambia no solo su futuro, sino el de toda su comunidad.”
La iniciativa ha sido impulsada por Bosco Global junto a la oficina de desarrollo de proyectos de los Salesianos de África Occidental (ADAFO/Bosco Action)y se ha desarrollado durante un año en el Complejo Escolar Saint Jean Bosco, centro educativo salesiano que es un referente para más de 60 poblados del entorno rural de Touba. El proyecto ha combinado la mejora de infraestructuras básicas —como la reparación de la torre de agua potable y los techos del centro— con un itinerario formativo en empleo y emprendimiento, diseñado a partir de las necesidades reales del territorio.
La formación se ha centrado en sectores con potencial de futuro en la región: alta costura, jabonería, mecánica de motos y construcción metálica. A lo largo del proceso, las y los jóvenes han elaborado planes de negocio propios, reforzando no solo sus capacidades técnicas, sino también la confianza, la autonomía y el trabajo comunitario.
Como resultado, 40 iniciativas de emprendimiento han recibido acompañamiento específico y kits de inicio, priorizando la participación de mujeres jóvenes, en un contexto social profundamente patriarcal. Este enfoque contribuye a reducir las desigualdades de género y a fortalecer el papel de las mujeres como protagonistas del desarrollo económico y social de Touba.
Más allá de la formación profesional, el proyecto ha incorporado talleres de equidad de género, desarrollo y cultura de paz, abiertos a las familias y a la comunidad. Estos espacios han favorecido el diálogo sobre la prevención de la violencia de género y la construcción de entornos más justos y seguros.
La iniciativa ha tenido también una dimensión global-local, con actividades de sensibilización en Menorca, donde jóvenes y alumnado salesiano han reflexionado sobre las desigualdades globales, la justicia social y el impacto del cambio climático. Un ejercicio de ciudadanía global que conecta realidades distintas pero profundamente interdependientes.
Educar en medio del conflicto
Desde 2012, esta zona de Malí vive una situación de conflicto armado vinculada al avance del yihadismo, que se agravó especialmente a partir de 2018. Desde entonces, la tensión no ha dejado de crecer, con numerosos ataques a la población civil, un aumento de la presión social y una escalada constante de personas afectadas. Los grupos armados han atacado campos agrícolas, requisado bienes básicos y cortado las vías de comunicación, tanto terrestres como digitales, aislando aún más a comunidades rurales ya de por sí vulnerables. Esta situación ha provocado el abandono progresivo del territorio por parte de muchas familias, forzadas a huir en busca de seguridad y oportunidades.
En este contexto de inseguridad permanente, los Salesianos y las Hijas de María Auxiliadora son las únicas presencias que permanecen en la zona, a pesar del riesgo y la tensión diaria. Su compromiso con la juventud y la población más vulnerable se mantiene firme, garantizando el acceso a la educación y a la formación profesional como única vía posible para sostener la esperanza y el futuro de Touba, incluso en medio de enormes dificultades.
En estos últimos meses además, hay un bloqueo en el acceso de carburantes, lo que dificulta aún más si cabe los desplazamientos y conseguir suministros.
“Es muy emocionante, conociendo la realidad tan dura de este pueblo tan aislado de Mali, ver cómo los salesianos han conseguido que lleguen profesionales para dar los cursos de formación, comprar los kits para el emprendimiento de estas y estos jóvenes, que ya han comenzado a desarrollar su experiencia profesional. Es un trabajo muy complicado pero que ya está dando resultados”. Nos comenta Alassane Babakodo, técnico del proyecto en Mali
Este proyecto de Bosco Global ha sido desarrollado con la financiación del Govern de les Illes Balears, reforzando el compromiso de la ciudadanía balear con la justicia social, la cooperación internacional y el derecho de la juventud a un futuro digno.











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