Cuidar el pasado para construir el futuro

4 febrero 2026

Hace apenas unos meses, el 11 de diciembre de 2025, se publicó la Carta Apostólica: Nel centenario PIAC, con motivo de los 100 años del Pontificio Instituto de Arqueología Cristiana. Aunque a primera vista pueda parecer un documento pensado solo para especialistas, en realidad trae un mensaje muy actual: la historia no es un lujo, es una necesidad para la vida de la Iglesia hoy.

El Papa León XIV recuerda que la fe toma cuerpo en la historia, en lugares concretos, en objetos que cuentan lo que vivieron quienes nos precedieron. Y que cuidar esos vestigios —aunque parezcan pequeños— es una forma de amar nuestras raíces y mantener viva la esperanza.

¿Qué tiene que ver esto con los salesianos?

Cuando leemos esta carta desde la sensibilidad salesiana, algo resuena con fuerza: nuestro patrimonio también es un tesoro vivo.

Hablamos no solo de edificios antiguos o de objetos guardados en vitrinas, sino de los patios donde tantos jóvenes han crecido, de las iglesias y capillas donde Don Bosco sigue siendo luz, de los archivos que conservan las historias de educadores apasionados y de las tradiciones, los cantos, las fiestas y las formas de vivir la fe que hemos heredado y seguimos transmitiendo.

Cada uno de estos elementos nos recuerda quiénes somos y por qué hacemos lo que hacemos. Igual que la arqueología cristiana ayuda a entender cómo vivían los primeros cristianos, nuestro patrimonio nos ayuda a mantener viva la misión educativa y evangelizadora que nos define.

La memoria salesiana no es pasado: es misión

El Papa insiste en que la arqueología no es nostalgia. Es un camino para entender la fe y comunicarla hoy. Lo mismo ocurre con Don Bosco: su historia sigue evangelizando cuando la cuidamos y la contamos bien.

Cada documento conservado, cada imagen restaurada, cada archivo ordenado aporta luz para seguir acompañando a los jóvenes de hoy. Porque la memoria no es una foto fija: es un impulso.

¿Por qué importa tanto cuidar?

Porque cuando cuidamos nuestro patrimonio damos identidad a las comunidades y a las obras, generamos sentido de pertenencia en educadores y jóvenes, mostramos una historia real que inspira —no un ideal abstracto— y proyectamos hacia el futuro una misión que se sostiene en raíces sólidas.

Y esto es clave en un mundo donde todo cambia rápido y donde muchas cosas parecen perder valor enseguida.

Un compromiso de familia

Esta carta del Papa, en el fondo, es una invitación a mirar con más cariño y atención todo lo que forma parte de nuestro legado patrimonial. No para guardarlo en cajas o vitrinas, sino para mantenerlo vivo y al servicio de nuestra misión con los jóvenes.

Cuidar el patrimonio salesiano es cuidar la memoria de tantas vidas transformadas y abrir camino a las que vendrán.

Es un acto de gratitud y, al mismo tiempo, un acto de futuro.

0 comentarios

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


El periodo de verificación de reCAPTCHA ha caducado. Por favor, recarga la página.

También te puede interesar…

Trincheras de papel

Trincheras de papel

Me han regalado un libro; sí, así de sencillo, un libro. Quienes me lo han regalado, lo vieron en una librería,...

La potencia de lo pequeño

La potencia de lo pequeño

Elogio de los diminutivos y de las cosas que apenas pesan Todo comienza siendo diminuto y posee una tendencia, si no...

‘Psicopatocracia’

‘Psicopatocracia’

Ignoro si a alguien se le ha ocurrido el término, pero pienso que es el que mejor describe la situación actual. No es...