Este 24 de febrero se cumplen cuatro años del inicio de la guerra en Ucrania, un conflicto que ha transformado la vida de millones de personas y ha marcado de manera profunda a toda una generación de niños y niñas. Escuelas destruidas, clases interrumpidas, desplazamientos forzados y cortes continuos de electricidad y calefacción forman parte de una rutina que sigue lejos de la normalidad.
En este contexto, los misioneros salesianos han mantenido un compromiso constante con la infancia y la juventud, garantizando el acceso a la educación como herramienta esencial de protección y esperanza. A lo largo de estos cuatro años, sus centros educativos y centros juveniles han continuado funcionando, adaptándose a las condiciones de seguridad, habilitando refugios y asegurando que los procesos formativos no se detengan incluso durante los meses más duros del invierno.
Condiciones duras en invierno
“La ayuda recibida, y que seguimos recibiendo, de todo el mundo nos da esperanza y apoyo para soportar los desafíos que afrontamos en tiempos de guerra, especialmente en el frío invierno. Gracias a la solidaridad de miles de personas tenemos luz y calor para vivir, y muchos niños y niñas pueden acudir a la escuela”, explica el misionero salesiano Mykhaylo Chaban.
Además del trabajo en las aulas, la acción humanitaria sigue siendo decisiva para miles de personas. Misioneros salesianos, como el padre Oleh se desplazan a zonas cercanas al frente para distribuir alimentos, mantas, generadores y combustible, acompañando a familias que permanecen en áreas especialmente vulnerables. Esta presencia constante, incluso en contextos de alto riesgo, ha permitido sostener a comunidades que de otro modo quedarían aisladas.
“Cuatro años de guerra en los que los niños y niñas siguen siendo los más afectados. La educación no solo transmite conocimientos: ofrece estabilidad, confianza y futuro. Renovamos nuestro compromiso con ellos y nuestro llamamiento a la paz”, señala Luis Manuel Moral, director de Misiones Salesianas. En este cuarto aniversario del inicio de la guerra, la labor de los misioneros salesianos es también un recordatorio de que, incluso en medio de la devastación, la solidaridad, la resiliencia y la educación siguen abriendo caminos de esperanza.
Desde Misiones Salesianas hacen un llamamiento a la comunidad internacional sobre la necesidad de soluciones duraderas y un compromiso renovado con la paz y la protección de los derechos de la infancia y la juventud en Ucrania.











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