José Amaia (sdb), el valor del teatro musical en una casa salesiana

26 marzo 2026

Salesianos Comunicación

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José Amaia (sdb) nos habla sobre por qué tras más de 25 años sigue mereciendo la pena dirigir la compañía de teatro musical de Salesianos Donostia

El 26 de marzo se celebra el día mundial del teatro. Este arte está muy presente en las casas salesianas desde tiempos de Don Bosco. En esta ocasión, el salesianos José Amaia, actual Director del colegio Salesianos Donostia y de la compañía de teatro Gaztetxo Antzerki Eskola, así como licenciado en derecho canónico, nos cuenta tras 25 años en la compañía teatral su experiencia y por qué el teatro musical cala tanto en los niños y jóvenes.

 

Durante tus más de 25 años de experiencia en la compañía de teatro Gaztetxo ¿Qué consideras que aporta el teatro a los jóvenes que otras actividades no consiguen?

El teatro tiene algo muy particular que lo diferencia de muchas otras actividades: combina emoción, cuerpo, mente y relación con otros en tiempo real. Eso genera beneficios que no siempre se consiguen con otras actividades.

La actividad de teatro musical genera hormonas que elevan el ánimo, la autoestima y la empatía; y lo hace de forma duradera. Por ejemplo, hacer “scroll” en Instagram genera dopamina que produce un placer inmediato, pero pasajero. Practicar teatro genera serotonina (la hormona de la felicidad) que produce un bienestar duradero, a largo plazo. Más que un arte, es un espacio donde los jóvenes crecen, se conectan y descubren su mejor versión. Participar en teatro musical significa invertir en bienestar y en habilidades para la vida.

Los participantes de teatro aprenden a valorar el error como una oportunidad para mejorar y seguir adelante; aprenden a dominar su lenguaje corporal que les será útil para una entrevista de trabajo o una situación social futura; aprenden a escuchar a los demás, a todo lo que ocurre en el escenario, no «juegan solos»; aprenden a expresar cosas que, en la vida real, les resultaría difícil decir o sentir, proporcionando un desahogo emocional saludable y cuidando su salud mental.

Comparándolo con el deporte, por ejemplo, creo que coincidiremos en decir que el deporte desarrolla la disciplina, el esfuerzo físico, la superación y fortalece la constancia y el trabajo en equipo. El Teatro, por su lado, potencia la expresión, la creatividad y la empatía y trabaja mucho lo emocional y la comunicación. Por otra parte, me resulta interesante también comparar el teatro con los grupos de fe porque ambos pueden influir mucho en el desarrollo personal de los jóvenes, aunque lo hacen desde enfoques bastante distintos, además de trabajar dimensiones diferentes. Creo que el teatro ayuda a los jóvenes a buscar quién pueden ser y los grupos de fe ayudan a fijar quién quieren ser. Abrir horizontes por un lado y ofrecer raíces por otro. Muy complementarios los dos ambientes.

Actualmente, ¿cuántos jóvenes forman parte de la compañía?

Salesianos Donostia es un colegio de una sola línea, con alrededor de 320 alumnos que abarcan desde la etapa de Infantil (bebés) hasta 4º de ESO, además de un módulo de Formación Profesional Básica. Dentro de este contexto, la actividad teatral tiene un papel muy relevante. Cada curso se llevan a cabo dos producciones de teatro musical. Por un lado, una producción de gran formato, este curso Bring It On, en la que participan aproximadamente 60 jóvenes. Por otro, una producción junior, este curso We Will Rock You, interpretada en inglés, que reúne a cerca de 70 participantes desde 1º de Primaria hasta 4º de ESO.

En conjunto, estas producciones implican a unos 130 participantes, lo que refleja un alto nivel de participación y compromiso por parte del alumnado, antiguos alumnos y jóvenes del Centro Juvenil, así como la importancia del teatro musical como herramienta educativa y de desarrollo personal dentro del colegio. De hecho, en el ámbito lingüístico contamos con una hora semanal de teatro en cada uno de los seis cursos de Educación Primaria.

¿Cómo se reparten las tareas?

La organización del trabajo se estructura por departamentos, lo que permite un buen funcionamiento. Cada área cuenta con un responsable o jefe de departamento, encargado de coordinar las tareas, distribuir el trabajo y asegurar que todo se lleve a cabo correctamente.

Los departamentos abarcan ámbitos clave como vestuario, escenografía, iluminación, sonido, atrezzo, redes sociales y limpieza. Cada uno tiene funciones específicas, pero todos están interconectados, ya que el éxito de una función depende del buen desempeño conjunto de todos ellos.

El departamento de limpieza es, probablemente, el que requiere una implicación más constante por parte de todos los miembros de la compañía. Antes de cada función, y especialmente al finalizarla, todos los participantes colaboran activamente para dejar los espacios en perfectas condiciones. Para ello, cada persona sigue su propio checklist, asegurándose de cumplir con las tareas que se le han asignado.

Tras cada función, el trabajo se reparte de manera organizada: algunos se encargan de la limpieza del patio de butacas, otros de la entrada, los baños, los camerinos o la cabina técnica. Además, se revisa y recoloca el escenario de cara a la siguiente función y se realiza la limpieza del material técnico, como la microfonía.

Dentro de este departamento de limpieza existen también distintas secciones, cada una con su propio responsable, que supervisa que todas las tareas se completen correctamente. Este sistema no solo garantiza el buen estado de las instalaciones y materiales, sino que también fomenta el compromiso, la responsabilidad y el trabajo en equipo entre todos los integrantes de la compañía.

¿Cómo ha ido evolucionando la compañía de teatro en estos 25 años?

La evolución de Gaztetxo Antzerki Eskola en estos últimos 25 años es la historia de un pequeño proyecto juvenil que se ha transformado en un referente cultural y social. Ha pasado de ser una actividad educativa escolar a convertirse en una referencia local del teatro musical juvenil en Gipuzkoa.

Si bien nuestras raíces se remontan a los años 70, la Escuela de Teatro GAZTETXO (Gaztetxo Antzerki Eskola), como la conocemos hoy, se ha especializado en las últimas dos décadas en el género del musical. Hemos pasado de representaciones sencillas a producciones complejas como Big Fish, Legally Blonde, Rock of Ages, Head Over Heels, The Wiz… Lo distintivo es que hemos mantenido la esencia amateur y voluntaria, pero con una calidad técnica (iluminación, sonido, escenografía) muy importante.

La evolución de la Compañía ha reforzado nuestro lema: «Más que hacer teatro, nuestro fin es hacer PERSONAS«. La escuela ha pasado de ser una actividad extraescolar a un proyecto de formación integral donde el elenco y el equipo técnico son jóvenes voluntarios. Se fomenta la autogestión: los propios jóvenes participan en la creación de decorados, vestuario y producción. Y se mantiene el carácter de donativos de las entradas para asegurar que el arte llegue a todo el mundo, independientemente de su capacidad económica.

He de decir, también, que Gaztetxo ha logrado una estructura de relevo generacional muy sólida. Antiguos alumnos de la escuela ahora actúan como jefes de departamento, técnicos o monitores, permitiendo que la «máquina» del musical siga funcionando año tras año con un nivel de exigencia creciente.

En 2019 la compañía fue galardonada con la Medalla al Mérito Ciudadano por el Ayuntamiento de Donostia ¿Qué supuso ese momento para la compañía?

La concesión de la Medalla al Mérito Ciudadano en 2019 supuso para nosotros un momento de reconocimiento público, emocional y simbólico muy importante dentro de nuestra trayectoria.

En concreto, ese momento significó varias cosas para la compañía. Supuso un reconocimiento a una larga trayectoria. El premio valoraba más de 20 años de trabajo continuado en el ámbito teatral con niños y jóvenes de Donostia. No era un éxito puntual, sino el reconocimiento a una labor constante y sostenida en el tiempo. Supuso también la validación del impacto en la ciudad. Desde el propio Ayuntamiento se destacó que nuestro trabajo contribuía a mejorar la ciudad a través de la cultura, la creatividad y el ocio educativo. Esto situaba a la compañía no solo como grupo artístico, sino como agente social y educativorelevante en Donostia. También supuso un momento cargado de emoción. El acto de entrega, celebrado en la víspera de San Sebastián, fue un evento solemne y emotivo, en el que además participamos con una coreografía del musical BIG FISH. Para la compañía, fue un momento vivido “con muchísimo cariño”. Y, por último, supuso un refuerzo del sentido del proyecto: no solo hacemos teatro, sino que buscamos formar personas a través de las artes escénicas. El reconocimiento institucional legitimó ese enfoque educativo y social.

¿Por qué tras más de 25 años sigue mereciendo la pena dirigir la compañía de teatro?

Después de más de 25 años sigo dirigiendo la compañía porque el teatro sigue siendo un lugar donde ocurren cosas que importan de verdad. He visto a personas llegar con miedo, con dudas, sin saber muy bien qué hacían ahí… y poco a poco descubrir una voz propia, una seguridad, una manera de estar en el mundo que antes no tenían. Ser testigo de eso, una y otra vez, sigue emocionándome.

Cada grupo es distinto, cada proceso es único. Nunca se repite la misma historia, aunque el escenario sea el mismo. Siempre hay algo que sorprende, que conmueve, que te recuerda por qué empezaste. Y eso mantiene viva la ilusión.

Merece también la pena por la calidad de las producciones. El nivel artístico se ha visto potenciado por antiguos alumnos que hoy son referentes en el teatro musical profesional, y que, con su ejemplo y colaboración, elevan cada proyecto y motivan a todos a superarse. Muchos de los miembros siguen formando parte de la compañía precisamente por la calidad de las producciones.

Pero más allá de la técnica y la creación, lo importante es que cada participante acaba encontrando su espacio en la compañía. Trabajamos con mucha rigurosidad en conseguir que se sienta respetado en sus diferencias, escuchado, valorado… que pueda, por ejemplo, vivir su orientación sexual con total respeto y libertad. Ese cuidado hace que la compañía sea mucho más que un proyecto artístico: es un lugar seguro, inclusivo y humano.

Y, si soy sincero, también sigo porque esto forma parte de mí. Porque en cada ensayo, en cada estreno, en cada aplauso, hay un pedazo de mi vida. Y mientras siga sintiendo esa emoción —esa mezcla de nervios, de orgullo y de verdad— sé que merece la pena seguir.

En tu trabajo como director, ¿qué papel juegan las licencias de derechos de autor a la hora de llevar un musical a escena?

En el mundo del teatro musical amateur, la pasión mueve cada ensayo y cada función. Los jóvenes y niños que participan en nuestras producciones no solo aprenden técnicas artísticas: aprenden valores, ética y respeto por el trabajo creativo de otros. Adquirir la licencia oficial de representación de una obra no es solo un requisito legal: es un acto de coherencia y honradez. Es enseñar con el ejemplo que la creatividad y el esfuerzo tienen valor, y que debemos respetar a quienes escribieron, compusieron y dieron vida al relato que estamos contando en escena.

Entiendo que muchas compañías amateur, así como grupos de teatro de nuestros colegios o centros juveniles, cuentan con presupuestos limitados. Además, al tratarse de entidades sin ánimo de lucro, donde nadie recibe remuneración económica y las entradas suelen ser gratuitas, puede parecer justificable no adquirir los derechos de las obras. Sin embargo, esto no es correcto. Existen licencias específicas tanto para compañías profesionales como para compañías amateur. Nosotros formamos parte de estas últimas, lo que implica que disponemos de tarifas adaptadas y de un catálogo concreto de obras autorizadas para su representación. Así mismo, es importante tener en cuenta que no cumplir con la adquisición de la licencia puede acarrear sanciones económicas. Pero, más allá de eso, invertir en la licencia es apostar por la integridad y por la transmisión de valores fundamentales que nuestros jóvenes actores llevarán consigo más allá del escenario.

Para quienes dirigimos estas compañías, esta responsabilidad no puede ser ignorada. Al adquirir la licencia oficial de una obra, mostramos que la creatividad merece respeto y que la honestidad es parte de nuestro trabajo en el escenario. No se trata solo de cumplir la ley: se trata de dar ejemplo, de formar actores que valoren la integridad tanto como la pasión artística. Cada ensayo y cada aplauso se vuelven más significativos cuando actuamos con coherencia.

Por último, si tuvieras carta blanca para impulsar el teatro en los Salesianos de España, ¿qué proyecto o iniciativa pondrías en marcha primero?

Creo que, en el ámbito del teatro musical, contamos con un enorme potencial en nuestros colegios y centros juveniles, así como con un gran talento y una profunda pasión por las artes escénicas.

En este sentido, considero que sería muy interesante impulsar la creación de una oficina que sirva como espacio de asesoramiento y acompañamiento para los grupos de teatro. Podría contribuir a la mejora continua de los proyectos, facilitar el intercambio de experiencias entre grupos, dar visibilidad al trabajo realizado, elaborar un anuario común, promover la realización de talleres y encuentros formativos…

Además, este trabajo en red podría facilitar la relación con agencias para la gestión de licencias, así como la revisión y optimización tanto de los contratos asociados a las mismas como de las tarifas.

Debemos aprovechar todo nuestro potencial para avanzar hacia la excelencia en este ámbito. Un ámbito que, además, no es secundario en el carisma salesiano: Don Bosco utilizó el teatro como una valiosa herramienta educativa, capaz de atraer a los jóvenes.

Siento que más que dirigir un musical, estamos acompañando personas que, a través de la música y el teatro, descubren que su vida tiene una melodía propia y un mensaje que el mundo necesita escuchar. Creo que cuando un joven se siente apreciado y valorado en un escenario, es capaz de cantar más alto que cualquier miedo. No estrenamos obras, estamos ayudando a nacer a los protagonistas del mañana.

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