Pues bien, al elaborar el Proyecto comunitario de este curso 2025-2026, en los oportunos momentos de reflexión y diálogo, se acordó revitalizar la memoria y el culto de estos cuatro hermanos mártires:
Pasadas nueve décadas de la nefanda guerra y sacrílega persecución religiosa, y casi 20 años de las beatificaciones, el ardor suscitado por aquella gesta histórica ha decaído. Permanecía el recuerdo histórico, pero las nuevas generaciones no nutren el benéfico sentimiento ni el fervoroso culto que se les debía y se les había tributado. La hermosa lápida de homenaje colgada en la iglesia pasa desapercibida.
Consciente del hecho, la comunidad se propuso recuperar el valor espiritual y pedagógico de contar en casa con la presencia, la protección y el ejemplo de cuatro robustos testigos de una santidad heroica. Se sintió la necesidad de una «renovación”. Y se lanzaron iniciativas.
Con la generosa cooperación económica y espiritual de entusiastas feligreses y miembros de los grupos parroquiales, se ha podido llevar a la práctica buen número de propuestas: unas para señalar la presencia de la lápida con elementos decorativos. Otras, lo más importante, para inculcar amor devoción y culto:
- Como primera medida, se ha editado un librito en el que se recoge la breve biografía de cada uno de los Beatos y el camino martirial que sufrieron desde el día que fueron apresados, 19 de julio de 1936, hasta la fecha en que cada uno recibió la palma martirial.
- Una sencilla mesa-consola cubierta de damasco rojo expone estampas con oración a los mártires y otras informaciones. Presenta en el frente la imagen de María Auxiliadora y una breve jaculatoria.
- Dos apliques de luz a ambos lados de la lápida delatan su presencia.
- Dos hermosas y esbeltas plantas con sus respectivas bases les rinden homenaje…
Se va haciendo habitual nombrarlos en las plegarias eucarísticas y en la oración de fieles.
Se exhorta a dar a conocer, especialmente a los alumnos, la atrayente personalidad de los mártires en ocasión de “Buenos días”, retiros, horas de interioridad, catequesis, etc.
Un elemento de inestimable valor y fuerza es haber podido colocar bajo la lápida las fotografías de cada beato, prodigiosamente recuperadas mediante la IA. El interés y el cariño de un empresario, excelente devoto de María Auxiliadora, ha conseguido, a partir de las viejas fotografías desvaídas, sin definición, unas fotografías tan vivas, expresivas y actuales, que invitan a la contemplación, al diálogo y a la invocación. Impagable regalo que agradecemos de corazón.
Finalmente, tenemos que reseñar con gran satisfacción la excelente determinación de celebrar anualmente la MEMORIA LITURGICA DE LOS CUATRO BEATOS cada 18 octubre.
Este lugar remozado fue solemnemente bendecido por el Director de la Obra en la fiesta de san Juan Bosco. Fue una gozosa celebración que, así lo creemos, ha iniciado un camino de reconocimiento y admiración de esos valientes salesianos.
Para concluir, lo que hemos hecho, y lo que nos proponemos hacer, es cumplir el deber de gratitud y obediencia a los deseos y deberes que ordena nuestra Madre la Iglesia para con aquellos que eleva a los altares: culto, invocación, imitación para que no se pierda su memoria.
- Juan Pablo II escribió: «Las persecuciones de sacerdotes, religiosos y laicos han supuesto una siembra de mártires. ES UN TESTIMONIO QUE NO HAY QUE OLVIDAR”
- Benedicto XVI recordó: “Que la fecundidad de su martirio PRODUZCA ABUNDANTES FRUTOS DE VIDA CRISTIANA en los fieles y en las familias”
- El Papa León: «No podemos, no queremos olvidar. QUEREMOS RECORDAR”
- El Pade Felipe Alcántara, inspector provincial en aquellos años: «Sobre vuestro tumbo, nuestra plegaria y las florecillas de nuestro fraterno cariño. ¡En nuestros corazones, la llama viva de VUESTRO IMPERECEDERO RECUERDO!”.
En esta casa salesiana de Estrecho, dieron le mejor de sí mismos. Aquí se acrisoló su santidad en la donación diaria de sus vidas ejerciendo su misión educativa. En los momentos de prueba, de persecución, de violencia y de odio expresaron heroicamente su fe y amor a Cristo y a quienes los mataban.
ESTA ES SU CASA. Ahora ejercen como Protectores benéficos Estamos seguros que desde el Paraiso nos asisten, confortan y animan en la misión.
Ellos nos has entregado la antorcha. A su honra y gloria la queremos llevar con orgullo y gratitud.
Faxit Deus! ¡Quiéralo el Señor!











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