La propuesta nace de la unión de diferentes ámbitos: la impresión funcional que se trabaja en el departamento de Artes Gráficas de Salesianos Pamplona, la investigación tecnológica de la Universidad del País Vasco (UPV/EHU), y el aprovechamiento de residuos forestales recogidos por la empresa de inserción social Malerreka en bosques y jardines del norte de Navarra. Con ese material, en el centro Don Bosco de Errenteria elaboran macetas sostenibles en las que ahora se integran sensores capaces de avisar cuando las plantas necesitan agua o protección frente al sol.
La iniciativa forma parte del proyecto Reforest 4.0, que da continuidad a la experiencia anterior conocida como del helecho al papel. Según explica Miren Gárate, responsable del proyecto en Salesianos Pamplona esta nueva fase permite “cerrar el círculo de la sostenibilidad”, combinando reutilización de recursos naturales con tecnología aplicada.
La idea surgió a partir de una necesidad concreta de la empresa Malerreka, dedicada a la inserción sociolaboral de personas en situación de vulnerabilidad. Allí cultivan plantas de té en invernaderos y detectaron un problema recurrente: cerca del 30 % de las plantas se perdían por exceso o falta de riego.
“Tras participar en otro proyecto que les resultó muy interesante, pensaron que podían encontrar una solución tecnológica al problema y nos propusieron colaborar”, explica la profesora de Salesianos Pamplona. “Hemos continuado trabajando con los mismos socios y cada uno ha aportado su conocimiento. En nuestro caso, desde la impresión funcional que desarrollamos dentro del proyecto europeo Infinite, con el que además se prepara un máster de especialización y un grado superior”.
Un proceso colaborativo
El proyecto tenía un calendario exigente. Antes del 30 de junio debían estar listas las primeras macetas fabricadas con el material forestal recogido por Malerreka. Ese material fue trasladado posteriormente a la Escuela del Papel de Tolosa y a los laboratorios de Labpaper, donde se preparó la pasta con la que después se fabricaron las macetas en el centro Don Bosco de Errenteria.
Una vez elaborados los recipientes, el proceso continuó de nuevo en Navarra. Mediante impresión cilíndrica y tinta conductiva, se incorporaron los sensores sobre la superficie de las macetas. El reto técnico no era menor, ya que se trataba de trabajar sobre un material reciclado con características de rugosidad y porosidad distintas a las habituales.
Actualmente el sistema se encuentra en fase de pruebas. Técnicos de un centro tecnológico vinculado a la UPV se encargarán de validar el funcionamiento del dispositivo y de optimizar la formulación de las tintas y las capas que se imprimen sobre las macetas.
El último paso será comprobar su eficacia en el entorno real de cultivo. En Malerreka evaluarán si esta innovación, fruto de la colaboración entre entidades educativas, tecnológicas y sociales, consigue finalmente reducir la pérdida de plantas y mejorar el cuidado de los semilleros.
Un ejemplo más de cómo la formación profesional, la investigación y la empresa pueden trabajar juntas para ofrecer soluciones innovadoras con impacto social y medioambiental.











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