El papa León XIV concluye su visita a Madrid, la primera etapa de su viaje apostólico a nuestro país que le llevará también a Barcelona y las Islas Canarias. Y, desde sus primeros pasos, ha dejado un mensaje nítido: la necesidad urgente de situar la dignidad de la persona humana en el centro de todas las decisiones políticas, sociales, económicas y culturales. Ante un mundo cambiante y una sociedad que debe afrontar importantes retos en este cambio de época, el papa agustino invitó a “apreciar la complejidad” y a dar respuestas basadas en la búsqueda del bien común y de la verdad.
Cultura del encuentro frente a la polarización
En su primer discurso ante los reyes, Gobierno y Cuerpo Diplomático en el Palacio Real, el papa abogó por una “cultura del encuentro” que sustituya a la confrontacióny presentó los objetivos de su viaje: “Vengo ante ustedes para confirmar, alentar e inspirar una renovada fidelidad de los creyentes al Evangelio, así como una reconciliación y una cooperación más profundas entre las distintas fuerzas de esta Nación”. Pidió abandonar «las narrativas divisivas y polarizantes» pues “no es la cultura del enfrentamiento, sino la del encuentro, la que genera estabilidad y prosperidad”.
Así, se refirió a la historia de España como ejemplo del encuentro entre diferentes tradiciones religiosas, culturales y saberes y propuso “criterios de discernimiento” para la actuación en la esfera pública, como “la dignidad de la persona, el destino universal de los bienes, la opción por los pobres y el cuidado de la Casa común”.
León XIV advirtió también del riesgo de vivir encerrados en «ideologías prefabricadas» o en relatos alejados de la realidad. Retomando una expresión muy querida por Francisco, recordó que «la realidad es superior a la idea», invitando a buscar la verdad sin simplificaciones ni prejuicios.




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