
Marian Serrano
Este verano voy a vivir una experiencia de Voluntariado Misionero Salesiano, el VMS’26 lo llaman, junto con otros compañeros y compañeras que van a diferentes destinos. Yo marcho acompañada por Sandra y nos vamos a Salta (Argentina). A una presencia en la que la vida salesiana se respira por todos los rincones, eso hemos sentido en las video-reuniones que ya hemos tenido con Silvio, Goyo, Víctor…Hasta ahí todo correcto y aparentemente claro.
Y la costumbre en las casas salesianas, en la mayoría que no en todas, es hacer un gesto de envío. De decir a la persona “te acompañamos” y ponerla bajo la mirada de María Auxiliadora. Eso pasó el último día de curso en Salesianos Pamplona.
Entre las preguntas destaca una ¿Por qué vas ahora? Mi respuesta siempre es: “no sé”. “No sé porqué, pero aquí estoy”. Agradezco enormemente ese gesto que me puso los pelos de punta y que contribuye a poner un poco el foco en ese porqué.
Entre el director saliente de mi casa, José Luis Villota y el director entrante, Félix Urra leyeron ante toda la Comunidad Educativa lo que lleva por título “la oración del envío” y le pidieron al Señor, para mí (¡wow!, para mí): la audacia de Don Bosco, la alegría salesiana, fuerza y paciencia para los días de cansancio y todo bajo el manto y protección de María Auxiliadora. Me abruma y asusta. Me hace preguntarme muchas cosas para las que no tengo respuesta…una vez más “no sé”.
No creo en las casualidades así que… que fueran:
José Luis, Txetxu para mí porque lo conocí cuando tenía 20 años, hace más de 30. Cuando vino a Pamplona como encargado de Pastoral y yo era animadora del Centro Juvenil. Que estuvo en mi boda y le dio la primera comunión de mi hija.
Y Félix de quien fui su delegada de comunicación durante todo el tiempo en que fue inspector de la antigua Inspectoría Salesiana San Francisco Javier. Quien conoce a mi familia casi como yo.
Que fueran ellos dos quienes hayan leído esta oración del envío empieza a llenar ese “no sé” inicial de “qué listo eres, Señor, Aquí estoy”.
Gracias a todos y todas por acompañarme. Espero no defraudar.














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