
Inmaculada Pérez
Cuando aún nos encontramos con la emoción de sentirnos Campeones del Mundo, escribo este artículo con la euforia en el cuerpo por los momentos vividos estos días y sobre todo anoche con la final.
Y me venía a la cabeza que reflexionáramos sobre lo importante que es sentirse unidos con un mismo ideal, como en esta ocasión lo hemos hecho apoyando a nuestra maravilloso Equipo.
La unidad nos hace fuertes y conseguir las metas que nos proponemos y esto es trasladable a cualquier ámbito en nuestra vida diaria y como no también en nuestra vida de fe. La unidad nos ofrece la seguridad para superar cualquier obstáculo. Cuando entendemos esto nuestro comportamiento cambia, es cierto que requiere esfuerzo, pero cuando remamos todos en la misma dirección los resultados son increíbles. Recordemos que ya nos lo decía San Pablo en la Carta a los Corintios. Y cuando vivimos en unidad, le mostramos al mundo lo importante que es Jesús.
Nos encontramos en verano, un tiempo ideal para pararnos y no sólo por el calor que está haciendo, sino porque tenemos más tiempo para mirarnos hacía dentro y comprobar si estamos haciendo lo posible para caminar juntos.
Este tiempo nos debería servir para fortalecernos, unirnos y encontrar tranquilidad, calma, serenidad, para que ya sin prisas, supiéramos dar descanso al cuerpo, paz al espíritu, profundidad a la espiritualidad, tiempo a los amigos y, por encima de todo disfrutar de lo que significa la vida de familia.
Es necesario buscar tiempo para leer, compartir y consolidar amistad. Contemplar la naturaleza, con toda su belleza, es el arte de Dios. Buscar tiempo para mirarnos y llegar a nuestras profundidades, discernir lo bueno que debemos potenciar y lo malo que debemos corregir. Pero sobre todo busquemos tiempo para rezar y amar.
Os deseo a todos y todas un Feliz Verano, en el que no nos olvidemos de soñar.













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