Un fuerte terremoto de magnitud 7,4 ha sacudido el occidente de Colombia y ha provocado graves daños materiales. Por un lado, el seísmo ha golpeado con fuerza a las infraestructuras de la zona. Por otro lado, la red salesiana ha sufrido desperfectos en diez de sus 37 comunidades en el país. Ante esta grave situación, Misiones Salesianas ha puesto en marcha la campaña «Emergencia Colombia» para canalizar la solidaridad y apoyar a los afectados.
Impacto en las infraestructuras educativas y sociales
Los primeros informes confirman afectaciones en colegios, parroquias y obras sociales de varias ciudades. Los daños más graves se concentran en las cuatro presencias de Cali, así como en las misiones de Condoto (Chocó), Dosquebradas, Tuluá, Popayán, Ibagué y Medellín. Además, una de las comunidades deberá ser evacuada por el alto riesgo estructural de su vivienda.
Afortunadamente, no se han reportado pérdidas humanas entre los religiosos, estudiantes ni trabajadores. En varias obras será necesario suspender la actividad presencial de forma temporal. De este modo, los equipos técnicos podrán evaluar con precisión la seguridad de las instalaciones antes de reabrir las puertas.
Proteger la vida y recuperar los espacios
Desde las primeras horas del desastre, los misioneros sobre el terreno activaron los protocolos de respuesta y evacuación. Según explica el director de Misiones Salesianas, Luis Manuel Moral, lo urgente en estos momentos es proteger las vidas y acompañar a las familias. Posteriormente, el esfuerzo se centrará en rehabilitar los edificios dañados para retomar la normalidad educativa cuanto antes.
Asimismo, José Ariel Guerrero, responsable de los Salesianos en la región occidental del país, destaca la importancia de garantizar la continuidad de los procesos formativos de niños y jóvenes. En conclusión, la prioridad actual se enfoca en atender las necesidades básicas inmediatas para iniciar rápidamente la reconstrucción de las comunidades.











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