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Una mirada que deja huella

El Rincón de Mamá Margarita

30 septiembre 2026

Covadonga Cid

Covadonga Cid

Iniciamos un curso marcado por la celebración de los 150 años de uno de los documentos que Don Bosco nos dejó como legado a las casas y escuelas salesianas: el Sistema Preventivo. Un estilo educativo muy actual para haber sido escrito en el siglo XIX y que tenemos de referencia para acompañar a niños y jóvenes.

Para mí, este aniversario es también una oportunidad para detenerme y preguntarme qué significa realmente vivir el Sistema Preventivo en el día a día. Es, sobre todo, una manera de mirar, de estar y de relacionarnos con los alumnos y jóvenes de nuestras casas.

En este caso, quiero ir más allá de la escuela, porque no hay colegios en todas las casas salesianas. De hecho, este verano tuve la gran oportunidad de conocer la Casa Tacurú, en Montevideo (Uruguay). Un hogar dedicado a los jóvenes más vulnerables, que intentan buscar un futuro y saben que los Salesianos les ayudan a salir adelante. Aunque no fui como voluntaria, pude conocer lo que hacen de la mano de sus educadores. ¿Cómo viven este Sistema Preventivo fuera de la escuela, en un entorno tan social?

El Sistema Preventivo tiene tres pilares: razón, religión y amor.

  • RAZÓN: se apuesta por la familia, para que cada persona que entre allí se sienta a gusto, en su casa y confíe en aquellos que les pueden ayudar, se les escucha y acompaña, es el ejemplo perfecto de presencia y respeto.
  • RELIGIÓN: como en cada una de nuestras casas, se comienza rezando al inicio de la jornada y se les acompaña en su proyecto de vida, desde lo personal y profesional hasta lo vocacional; un acompañamiento integral desde fe.
  • AMOR: me quedé fascinada de su generosidad con proyectos a los que asisten semanalmente muchos voluntarios, que desde su interior, deciden dar su tiempo para acompañar y escuchar a los que más lo necesitan.

Don Bosco entendió que para educar había que estar cerca. Y esa cercanía sigue siendo, para mí, una de las claves de nuestra manera de educar. Este estilo educativo me recuerda cada día que detrás de cada joven hay una historia, unas capacidades, unas dificultades, unos sueños y una necesidad enorme de sentirse querido y valorado. Por eso, intentamos mirar a cada niño con todo aquello que puede y quiere llegar a ser.

Por estas razones, celebrar estos 150 años no consiste únicamente en recordar lo que Don Bosco hizo. Consiste en preguntarnos qué podemos hacer nosotros hoy para mantener vivo su sueño. Y yo quiero hacerlo desde lo cotidiano, porque vivir el Sistema Preventivo es estar cerca, confiar, acompañar y querer.

Queda en mi corazón todo lo que descubrí de la generosidad de estos uruguayos con corazón salesiano, y vale la pena conocerles un poquito más

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