Alrededor de 60 personas, pertenecientes a 20 asociaciones, participaron el sábado 3 de octubre en una nueva Asamblea celebrada en Madrid.
La jornada comenzó con la Eucaristía en la Basílica de María Auxiliadora de Atocha, presidida por Alejandro Viñas y concelebrada por seis animadores espirituales de las distintas asociaciones.
Tras la celebración, los participantes se trasladaron a la sala magna de la Inspectoría, donde una sencilla oración abrió el encuentro de trabajo. José Luis Villota, vicario inspectorial, fue el encargado de ofrecer a los participantes un saludo fraterno y cercano.
María, Maestra de vida
La celebración de los 150 años del Sistema Preventivo estuvo también muy presente en la Asamblea.
En consonancia con esta efeméride, Alejandro Viñas desarrolló la formación «María, Maestra de vida», situando la figura de María en el centro de la reflexión compartida por los participantes.
Una formación que permitió unir dos elementos especialmente significativos para ADMA: la devoción a María Auxiliadora y la celebración de un aniversario que invita a volver a las raíces del Sistema Preventivo de Don Bosco.
Compartir la vida de las asociaciones
Uno de los momentos centrales de estas asambleas es la presentación de las asociaciones participantes.
Cada una tuvo la oportunidad de compartir las actividades que desarrolla y los nuevos proyectos previstos para el curso. Un intercambio que permite conocer cómo se vive la realidad de ADMA en cada lugar, descubrir nuevas iniciativas y poner en común también las dificultades que encuentran las asociaciones.
La Asamblea se convierte así no solo en un espacio organizativo, sino en una oportunidad para conocerse, compartir experiencias y sentirse parte de una realidad común.
Próxima peregrinación: la Virgen de la Cabeza
Otro de los asuntos tratados fue la tradicional peregrinación anual a un santuario mariano.
Después de peregrinar a Fátima y al Rocío durante los dos últimos años, las asociaciones mostraron en esta ocasión un acuerdo prácticamente unánime para que el próximo destino sea el Santuario de la Virgen de la Cabeza, en Andújar, coincidiendo además con la celebración de su año jubilar.
La jornada concluyó compartiendo la mesa en un restaurante cercano a Atocha, poniendo el broche fraterno a unas horas de oración, formación y encuentro.
Estas asambleas permiten a ADMA renovar y fortalecer la devoción a María Auxiliadora, pero también tomar el pulso a la vida de las asociaciones, conocer sus proyectos, compartir sus dificultades y continuar caminando juntas.
Una jornada para encontrarse y mirar hacia el nuevo curso con María como Maestra de vida.











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