Las aulas han dejado paso durante unos días a las mochilas y las zapatillas. Jóvenes de diferentes casas salesianas han recorrido durante las últimas semanas distintos tramos del Camino de Santiago, convirtiendo cada etapa en una oportunidad para convivir, superar dificultades y descubrir que, muchas veces, tan importante como alcanzar la meta es todo lo que sucede mientras se camina.
En Galicia, más de 120 jóvenes de los colegios salesianos de A Coruña, Cambados y Ourense participaron en una nueva edición del Camino de Santiago Intercentros, una experiencia que desde hace años reúne al alumnado de estas presencias salesianas. En cursos impares se suma también el alumnado de Lugo.
Cada centro realiza su propio recorrido: Cambados por el Camino Portugués; A Coruña por el Camino Francés; y Ourense por el Camino Mozárabe o Ruta de la Plata. Tras completar diferentes etapas durante dos o tres días, los tres grupos gallegos se encontraron finalmente en Santiago.
Unos días antes, también el alumnado de 2º de Bachillerato de Salesianos Mérida había afrontado su propia experiencia como peregrinos hasta llegar a Compostela.
Distintos momentos y diferentes caminos, pero una misma experiencia educativa y pastoral.
Aprender mientras se camina
El Camino se convierte durante estos días en una particular aula en la que aparecen aprendizajes difíciles de encontrar en los libros.
El esfuerzo para alcanzar el final de una etapa, estar pendiente del compañero, ayudar a quien comienza a quedarse atrás, descubrir la naturaleza, experimentar la fuerza del grupo o comprobar qué cosas son realmente necesarias cuando todo tiene que caber en una mochila forman parte de la experiencia.
«Queremos ofrecer a nuestros alumnos y alumnas la oportunidad de vivir una experiencia cristiana que complemente lo que habitualmente aprenden en el centro educativo», explican desde la organización del encuentro gallego.
El Camino ayuda también a hacerse preguntas y a descubrir «la necesidad de los otros y del Otro, y la importancia de tener metas en la vida».
En el fondo, la propuesta invita a los jóvenes a descubrirse como peregrinos y a entender la propia vida como un camino con un horizonte de fe.
Tres caminos que se encuentran en Santiago
En el Camino Intercentros de Galicia participaron este curso 41 alumnos y alumnas de 3º de ESO de A Coruña, acompañados por cuatro profesores, que realizaron las etapas entre Arzúa, O Pedrouzo y Santiago.
Desde Cambados participaron 29 jóvenes de 3º y 4º de ESO y de 1º y 2º de CFGB, acompañados por cuatro profesoras, recorriendo el último tramo del Camino Portugués.
Desde Ourense llegaron 51 alumnos y alumnas de 3º de ESO, acompañados por seis educadores y educadoras. Su recorrido transcurrió por los tramos Ourense-Cea y Ponte Ulla-Santiago.
El jueves por la tarde los tres grupos se encontraron en Santiago de Compostela. El albergue de peregrinos se convirtió en el punto de reunión para compartir la cena y terminar el día con un paseo por el Santiago nocturno.
A la mañana siguiente realizaron los tradicionales ritos del peregrino en la Catedral y concluyeron el encuentro celebrando juntos la Eucaristía en la parroquia del barrio de San Pedro.
«Es una experiencia potente: caminamos, nos encontramos con alumnado de otros colegios salesianos de Galicia y, sobre todo, nos sentimos peregrinos de la vida», resumen desde los centros participantes.
Salesianos Mérida: cuando el cuerpo pide parar
También los alumnos y alumnas de 2º de Bachillerato de Salesianos Mérida alcanzaron Santiago unos días antes después de una experiencia marcada por los kilómetros recorridos, el cansancio, las ampollas y algunas noches sin dormir demasiado.
Y también para ellos el aprendizaje estuvo mucho más allá de la distancia recorrida.
«Lo que de verdad han hecho no se mide en la distancia recorrida, sino en cada vez que decidieron seguir cuando el cuerpo pedía parar», explican desde Salesianos Mérida.
Una reflexión que cobra un significado especial para quienes afrontan ahora 2º de Bachillerato. Porque el curso también será, a su manera, un camino exigente, con etapas, dificultades, compañeros de viaje y una meta hacia la que avanzar.
Lo aprendido durante la peregrinación regresa ahora con ellos a las aulas para afrontar de otra manera los retos que encontrarán durante los próximos meses.
Junto a los jóvenes caminaron Pilar, Ana, Jorge, Julio, el padre Manolo y Lali, los profesores y educadores que los guiaron, acompañaron y cocinaron para ellos durante esos días.
Diferentes caminos, un mismo aprendizaje
Galicia y Mérida no realizaron juntas esta experiencia. Fueron peregrinaciones diferentes, desarrolladas en momentos distintos y con sus propias características. Pero todas encontraron en el Camino de Santiago un espacio privilegiado para educar más allá del aula.
Esfuerzo, convivencia, servicio, amistad, superación y fe aparecen cuando se acumulan kilómetros y el cansancio comienza a pesar en las piernas.
Porque llegar a Santiago importa. Pero quizás el mayor aprendizaje de estos jóvenes salesianos haya sido descubrir que la vida también es camino, que necesitamos de otros para recorrerlo y que merece la pena seguir avanzando cuando la meta da sentido a nuestros pasos.











0 comentarios