El Camino de Santiago Intercentros es una experiencia que desde hace años reúne al alumnado de diferentes presencias salesianas de Galicia. Cada centro parte desde una ruta diferente: Cambados recorre el Camino Portugués; A Coruña, el Camino Francés; y Ourense, el Camino Mozárabe o Ruta de la Plata. En cursos impares se suma también a la experiencia el alumnado de Lugo.
Los centros realizan diferentes tramos, habitualmente durante dos o tres días, hasta encontrarse finalmente en Santiago.
Pero los kilómetros son solo una parte del Camino.
«Queremos ofrecer a nuestros alumnos y alumnas la oportunidad de vivir una experiencia cristiana que complemente lo que habitualmente aprenden en el centro educativo», explican desde la organización.
Aprender mientras se camina
El Camino se convierte durante estos días en una particular aula en la que aparecen aprendizajes difíciles de encontrar en los libros.
El esfuerzo para llegar al final de una etapa, estar pendiente del compañero, prestar ayuda a quien comienza a quedarse atrás, descubrir la naturaleza, experimentar la fuerza del grupo o comprobar qué cosas son realmente necesarias cuando todo lo que se necesita tiene que caber en una mochila.
Son experiencias sencillas que ayudan también a hacerse preguntas.
«El Camino permite descubrir la necesidad de los otros y del Otro, y experimentar la importancia de tener metas en la vida», señalan los educadores.
En el fondo, la propuesta invita a los jóvenes a descubrirse como peregrinos y a entender la propia vida como un camino con un horizonte de fe.
Tres caminos para llegar a un mismo lugar
Este curso, 41 alumnos y alumnas de 3º de ESO de A Coruña, acompañados por cuatro profesores, realizaron las etapas entre Arzúa, O Pedrouzo y Santiago.
Desde Cambados participaron 29 jóvenes de 3º y 4º de ESO y de 1º y 2º de CFGB, acompañados por cuatro profesoras, recorriendo el último tramo del Camino Portugués.
El grupo más numeroso llegó desde Ourense, con 51 alumnos y alumnas de 3º de ESO y seis educadores y educadoras. Su recorrido les llevó por los tramos Ourense-Cea y Ponte Ulla-Santiago.
Tres recorridos diferentes que terminaron confluyendo en un mismo destino.
El encuentro en Santiago
El jueves por la tarde todos los grupos se encontraron finalmente en Santiago de Compostela. El albergue de peregrinos se convirtió en el punto de reunión para compartir la cena y terminar la jornada recorriendo juntos el Santiago nocturno.
A la mañana siguiente llegó el momento de vivir los tradicionales ritos del peregrino en la Catedral de Santiago.
El encuentro concluyó con la celebración de la Eucaristía en la parroquia del barrio de San Pedro.
Después de kilómetros recorridos, cansancio, conversaciones, momentos compartidos y nuevas amistades, el Camino vuelve a dejar una experiencia que va mucho más allá de alcanzar una meta geográfica.
«Es una experiencia potente: caminamos, nos encontramos con alumnado de otros colegios salesianos de Galicia y, sobre todo, nos sentimos peregrinos de la vida», resumen desde los centros participantes.
Porque A Coruña, Cambados y Ourense comenzaron por caminos diferentes, pero durante estos días todos caminaron hacia un mismo destino. Santiago fue la meta; lo verdaderamente importante fue lo vivido durante el Camino.











0 comentarios