Bendito silencio

Aprendiendo a Vivir

14 septiembre 2023

Arantxa Toledo

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Cuidar la interioridad depende de los momentos de silencio. Aumentarlo cada día, traerá paz mental a tu vida y te ayudará con las tareas diarias.

Llevo desde el fin de semana dándole vueltas a un asunto y es a la poca tolerancia que los jóvenes hoy en día tienen al silencio. Hace poco, además, en el colegio, hemos estado trabajando en una formación la metodología del mindfulness y me lo vuelve a confirmar. Porque, qué difícil, cuánto les cuesta a los chavales jóvenes, iniciarse en esto de la conciencia plena.

Lo he podido comprobar también porque en los últimos días he pasado tiempo con jóvenes que ante situaciones que les exigían concentración, que les exigían focalizar la atención, optaban por ponerse música para lo que ellos creían que era concentrarse.

Lo veo en mis hijos adolescentes, en mis alumnos, en jóvenes a los que acompaño… La necesidad de estudiar con música de fondo. Y se levantan por la mañana y lo primero que hacen es poner alguna pantalla, poner algo. Esto es muy significativo.

A veces la música nos puede ayudar a evadirnos de la realidad; de una realidad que no deseamos observar con atención. Pero no, no nos ayuda a concentrarnos y a centrarnos en el momento presente.

Un rato de silencio

Sin embargo, la realidad es que el silencio es necesario. El silencio es necesario. El silencio es el camino hacia la introspección. Es imposible mirar dentro, es imposible auto-chequearte, reconocerte, si hay ruido que no te permite prestar atención a las sensaciones que está diciendo tu cuerpo.

El silencio es fundamental para la intimidad. Las relaciones, tanto de amistad como de pareja, requieren de pasar juntos periodos en silencio. Yo recuerdo de pequeña o de joven, de adolescente, estar… pasar ratos con mis amigas en los que no estábamos hablando de nada y no estábamos escuchando nada. Simplemente estábamos en silencio. Lo mismo ocurre con las parejas.

Si eres joven y estás leyendo esto, pregúntate cuánto rato real pasas al día en absoluto silencio (no vale el que estás durmiendo).

¿Y si no eres joven? Quizá es el momento también de revisar tu día a día. Desde la mañana a la noche… tele, radio, pantallas… ¿Cuánto rato real pasas al día en absoluto silencio?

Ahora que volvemos a la normalidad, que comienza el curso, quizá sea un buen momento de planteártelo. Cuida el silencio. Trata de aumentarlo cada día porque te va a traer paz mental y te va a ayudar con las demás tareas que emprendas a diario.

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