Deberes de verano

El Rincón de Mamá Margarita

29 junio 2022

En ocasiones la vida nos zarandea, nos saca de esa especie de letargo mental en la que la prisa y la rutina nos sumergen, recolocando nuestras prioridades vitales. De todas ellas hay una, tan esencial como limitada, que se nos concede y que, al ver peligrar en nosotros o en las personas a las que queremos, es cuando realmente conocemos su dimensión y esencialidad: el tiempo.

En medio de ese zarandeo, me despertó un recuerdo que debía tener grabado en una de las capas de mi subconsciente, un libro que seguro conocerán llamado “Momo”. Michel Ende creó el personaje de una niña con la magnífica capacidad de escuchar y ayudar a las personas que acudían a ella. Momo se topará con los hombres grises, los ladrones de tiempo, seres malvados con el único objetivo de controlar y robar el mayor tesoro que tiene el ser humano: el tiempo, e intentará luchar contra el individualismo, la avaricia y el consumismo.

Los miembros del personal de administración de los centros, por cierto, tan frecuentemente olvidado, o los equipos directivos, entre otros, vivimos con el final del curso situaciones muy estresantes y de excesiva carga de trabajo donde a veces la ansiedad y las preocupaciones se hacen protagonistas de nuestras mañanas, tardes e incluso noches.

Hace unos días escuchaba a un famoso presentador de las noches televisivas recordar las palabras del cantante Pau Donés en una entrevista días antes de fallecer, donde nos aconsejaba que no debíamos preocuparnos tanto por aquellas cosas que no valían la pena. Este presentador también lanzaba una serie de reflexiones que me ayudaron y les quiero compartir:

La preocupación nunca cura nada, pero te roba la vida: Hay que tomarse todo menos en serio. Abandonar la necesidad de impresionar a los demás. No huir de nada, sobre todo de uno mismo. Y disfrutar de la experiencia de la vida.

Ahora que vemos el final del curso y asoman las ansiadas vacaciones, es momento de divertirnos y de disfrutar, de respirar profundamente y reflexionar. Que nuestra maleta quede repleta de reencuentros, abrazos, noches estrelladas, algarabía y también silencios. Libros, historias, no pueden faltar los álbumes llenos de sonrisas, que las lágrimas ya llegan solas y, si hay que llorar se llora, porque tampoco hay que olvidar que las lágrimas son agua, y como tal sirven para limpiar, y eso, también es recomendable y necesario.

No nos dejemos seducir por los hombres grises ni, peor todavía, nos convirtamos nosotros mismos en ladrones de tiempo, porque un bien tan preciado no debe ser robado ni controlado, debe ser compartido.

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