Desmontando mitos sobre la Inteligencia Artificial

Aprendiendo a Vivir

23 mayo 2024

@jotallorente

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Saber que la Inteligencia Artificial (IA) ha llegado a nuestras vidas para quedarse es irreversible. Al igual que sucediera con la implantación de Internet, la IA cambiará nuestra forma de entender la vida. Cuanto antes hagamos ese proceso, más sencilla será la adaptación.

La inteligencia artificial (IA) es uno de los temas de moda. Aunque no estés puesto en cuestiones de informática, estoy más que convencido de que has oído hablar de ella. Y estoy seguro también de que “gracias” a los medios de comunicación sientes algo de inquietud o miedo respecto al tema.

Hay una realidad: los procesos de lo que se denomina IA están creciendo y desarrollándose muy rápido. Es seguro que cambiarán nuestra forma de trabajar e incluso la manera de entender Internet como lo conocemos ahora, pero no por eso hay que tenerle miedo. Vamos a desmontar algunos mitos que se están creando en torno a este tema.

Mitos de la IA

Lo primero que hemos de preguntarnos es si realmente es una inteligencia. En general, entendemos la inteligencia como la capacidad de recibir información y retenerla como conocimiento para aplicarla después en un entorno o contexto. Es decir, es la manera que tenemos de aprender para resolver problemas o adaptarnos.

Desde este punto de vista, es complicado que podamos llamar inteligencia a lo que ahora denominamos IA, ya que no es más que un proceso generativo de lenguaje que, por medio de complicados procesos, en los que no me voy a detener, busca la palabra más adecuada que va a continuación de la anterior.

Hemos de desterrar de nuestras cabezas que la IA es una gran enciclopedia que sabe más que nosotros. En general, la información que proporciona no es un extracto de texto recuperado de una base de datos, sino que es un texto nuevo generado a partir de un modelo matemático en base a los datos con los que fue entrenado. Lo mismo sucede para las imágenes y los videos que se generan. Es por ello que no podemos hablar de inteligencia propiamente dicha, sino de una manera de procesar lenguaje a partir de miles y miles de ejemplos con los que ha sido entrenado.

Desde este punto de vista, podemos decir que lo que hoy denominamos IA es muy útil para nuestro día a día, pues nos simplifica muchos procesos, pero no significa que pueda aprender sobre sí misma ni mucho menos generar sentimientos o conciencia, al menos de momento.

Para aprovechar al máximo la IA, la precisión a la hora de dar las órdenes es crucial. Cuanto más específicas sean nuestras instrucciones, mejores resultados obtendremos. Si las preguntas son ambiguas, la IA puede ofrecer respuestas erróneas, no por falta de conocimiento, sino por su incapacidad para comprender conceptos como nosotros. Por lo tanto, no debemos considerarla infalible y debemos verificar la información que nos da. Hace años Internet fue una revolución, hoy asistimos a la segunda fase de este cambio, cuanto antes nos acostumbremos más sencillo será comprender el cambio, sin miedos.

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