El mártir salesiano Elia Comini será beatificado el 27 de septiembre

19 enero 2026

Salesianos Comunicación

l

Se suma a la próxima beatificación de los siervos de Dios Jan Swierc y ocho compañeros mártires salesianos de Polonia que conocimos hace algo más de un mes.

Con fecha 2 de enero de 2026, Mons. Edgar Peña Parra, de la Secretaría de Estado del Vaticano, comunicó a Su Eminencia el cardenal Matteo Maria Zuppi, arzobispo de Bolonia (Italia), que el papa León XIV acogió la propuesta de celebrar el rito de beatificación de los venerables siervos de Dios Ubaldo Marchinoni –presbítero diocesano–, Elia Comini –salesiano de Don Bosco–, y padre Martino Capelli –dehoniano–, el 27 de septiembre de 2026 en Bolonia. Estos tres sacerdotes serán beatificados por el cardenal Marcello Semeraro, Prefecto del Dicasterio para las Causas de los Santos.

Elia Comini nació en la localidad Madonna del Bosco de Calvenzano di Vergato el 7 de mayo de 1910. Monseñor Fidenzio Mellini, ya alumno de Don Bosco en Turín, lo orientó hacia los Salesianos de Finale Emilia. Novicio el 1 de octubre de 1925, Elia emitió la primera Profesión el 3 de octubre de 1926 y fue profeso perpetuo el 8 de mayo de 1931. Ordenado sacerdote en Brescia el 16 de marzo de 1935, el siervo de Dios vivió en las casas salesianas de Chiari (en la provincia de Brescia, hasta 1941) y de Treviglio (en la provincia de Bérgamo, de 1941 a 1944).

Su martirio

En el verano de 1944 regresó durante algunos períodos a los Apeninos de Bolonia para asistir a su madre, ya anciana y sola, y para ayudar en la pastoral al mismo mons. Fidenzio Mellini. Llegó a Salvaro el 24 de junio. Permaneció allí por poco más de tres meses, hasta la muerte.

Socorrió a la población en la concreción de sus múltiples necesidades dictadas por el tiempo de guerra, animó la liturgia y promovió la frecuencia de los sacramentos; acompañó a las consagradas y vivió un apostolado intensísimo en el ejercicio de todas las obras de misericordia corporal y espiritual. Medió, además, entre los bandos opuestos: población; partisanos; alemanes de la Wehrmacht que se alojaron en la casa parroquial durante un mes (agosto de 1944).

El siervo de Dios estableció con el joven dehoniano Martino Capelli una fraternidad sacerdotal que los asoció en el ministerio y en el martirio. La mañana del 29 de septiembre de 1944, el padre Elia acudió, con el padre Martino, hacia la “Creda”, un caserío donde las SS de un batallón de la Decimosexta División Acorazada alemana acababan de perpetrar una masacre: estola, óleos santos y una teca con algunas partículas eucarísticas los identificaron claramente como sacerdotes en el ejercicio de su ministerio de consuelo a los agonizantes.

Fusilado por los nazis

Capturados, despojados de las insignias sacerdotales, usados como «bestia» de carga en el transporte de municiones, el padre Elia y el padre Martino vivieron aquel día una intensa pasión. Trasladados al atardecer a la “casa de los carreteros” en Pioppe di Salvaro, vivieron dos intensos días, convencidos desde el inicio de estar destinados a morir y, no obstante, cercanos a los prisioneros. En la tarde del 1 de octubre de 1944 fueron asesinados en el grupo de los “inútiles” junto a la Botte della canapiera de Pioppe di Salvaro, al término de una surreal liturgia en la que las SS habían hecho desfilar a los prisioneros por una pasarela antes de segarlos con las ametralladoras: el padre Elia entona las Letanías y grita al final “¡Piedad!”. Ante la imposibilidad de recuperar los cuerpos, posteriormente se abrieron las rejillas y la impetuosa corriente del río Reno se llevó para siempre aquellos pobres restos, ya consumidos.

El tercero de los sacerdotes próximos a beatificar

Ubaldo Marchioni fue un sacerdote ejemplar y fiel a su comunidad incluso en los momentos más trágicos de la Segunda Guerra Mundial. Tras años de formación y amistades profundas en el Seminario, se hizo sacerdote en 1942 y fue párroco en San Martino di Caprara y Casaglia desde mayo de 1944. Durante la masacre nazi del 29 de septiembre de aquel año, permaneció junto a sus feligreses hasta la muerte violenta en los escalones del altar de Casaglia. Precisamente entre los escombros de aquel altar se encontró un copón perforado por balas, símbolo de fe y martirio.

“Elia Comini, Martino Capelli, Ubaldo Marchioni, junto con el beato Giovanni Fornasini, –recordó el padre Pierluigi Cameroni, postulador general– son jóvenes sacerdotes que han encarnado la caridad del Buen Pastor, dando la vida por su rebaño y con su rebaño, fieles ministros de los misterios de la redención, artesanos de paz, de justicia y de reconciliación”.

0 comentarios

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


El periodo de verificación de reCAPTCHA ha caducado. Por favor, recarga la página.

También te puede interesar…