El Rector Mayor, Fabio Attard, visita la cárcel de menores «Ferrante Aporti»

4 abril 2025

ANS-Turín

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El establecimiento penitenciario es el mismo en el que Don Bosco en 1855 acompañó a jovenes presidiarios. Entonces se llamaba "La Generala".

Para su primera aparición pública, el nuevo Rector Mayor de los Salesianos, Don Fabio Attard, ha elegido la cárcel de menores “Ferrante Aporti” de Turín. El jueves 3 de abril tuvo lugar la visita a los chicos presos en Corso Unione Sovietica. Detrás de la delincuencia juvenil, los Salesianos de Don Bosco ven el sufrimiento de los jóvenes pobres y abandonados.

Apasionados por Jesucristo, dedicados a la juventud. Por una experiencia fiel y profética de nuestra vocación salesiana. Este es el tema del 29° Capítulo General de los Salesianos que se está celebrando en la Casa Madre de Valdocco: los aproximadamente 220 Padres Capitulares, representantes de las 136 naciones donde están presentes los Hijos de Don Bosco, eligieron el miércoles 25 de marzo al nuevo Rector Mayor, Don Fabio Attard que,en sintonía con el Jubileo de la Esperanza y el Aguinaldo 2025 “Anclados en la esperanza, peregrinos con los jóvenes”, ha decidido ir al encuentro “primero” de los jóvenes “rebeldes y en peligro”, como los llamaba Don Bosco “y que él iría a buscar hoy”.

En la mañana del jueves 3 de abril, Don Fabio Attard acudió al centro de detención de menores “Ferrante Aporti” de Turín para visitar a los chicos detenidos, en su mayoría extranjeros. Lo acompañaba el salesiano capellán de la prisón de menores, Don Silvano Oni.

Sistema Preventivo

“Aquí nació el Sistema Preventivo de Don Bosco”, explica Don Attard, “y desde Turín, donde nació el carisma salesiano, queremos seguir acompañando a los jóvenes que menos han tenido, porque, como nos recomendó nuestro fundador, ‘en cada joven, incluso en el más desdichado, hay un punto accesible al bien, y el primer deber del educador es buscar este punto, esta fibra sensible del corazón y aprovecharla’”.

Es precisamente el Santo de la Juventud, recuerda el Rector Mayor, que en sus “Memorias del Oratorio” cuenta cómo comprendió que – en el Turín del siglo XIX con tantas semejanzas con las periferias del mundo actual – era necesario dar esperanza a los jóvenes más frágiles y pobres. “Ver multitudes de jóvenes, de edades comprendidas entre los 12 y los 18 años, todos sanos, robustos, de mente vivaz, pero verlos allí ociosos, roídos por los insectos, luchando por el pan espiritual y temporal, era algo que me horrorizaba”, escribió Don Bosco.

«Quién sabe», se dijo, «si estos jóvenes tuvieran un amigo fuera que los cuidara, los ayudara y los instruyera en religión durante los días festivos, quién sabe si podrían evitar la ruina o al menos reducir el número de los que regresan a prisión. Le comuniqué esta idea a Don Cafasso (su padre espiritual, santo patrón de los presos, confesor de los condenados a muerte, nota del editor) y, con sus consejos y perspicacia, comencé a estudiar cómo llevarlo a cabo».

Estamos en 1855 en la “Generala” (así se llamaba la cárcel de menores de Turín, hoy “Ferrante Aporti”): aquí Don Bosco visita a los chicos detenidos y es en aquellas tardes pasadas jugando y charlando con ellos que inventa el Sistema Preventivo, como recuerda una placa a él dedicada en los pasillos del Instituto.

Por eso, desde entonces, los capellanes de “Ferrante” son salesianos y tratan, siguiendo las huellas de Don Bosco como sucede en todos los oratorios del mundo, de amar a los niños: “se logrará más con una mirada de caridad, con una palabra de aliento que con muchos reproches”, escribió también el santo. Además, concluye el Rector Mayor, “el Papa Francisco, al abrir la segunda Puerta Santa después de la Basílica de San Pedro en la cárcel de Rebibbia, nos ha mostrado dónde debemos llevar esperanza y consuelo”.

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