En la postal aparece una foto del Cristo del Perdón tal y como lo conocen en Salesianos Barakaldo: recortado sobre un fondo de cortinaje rojo, con la luz justa para resaltar la serenidad del rostro inclinado y la fuerza contenida de la talla. Incluso en esta reproducción en papel, la imagen conserva ese equilibrio entre dramatismo y cercanía que ha acompañado a varias generaciones.
La obra lleva la firma del escultor gallego Francisco Asorey, una de las grandes figuras de la escultura española del siglo XX. Lo que muchos desconocen es que Asorey fue salesiano, formado en los prestigiosos talleres de talla de los Salesianos de Sarriá (Barcelona), donde adquirió la base técnica y la sensibilidad artística que marcarían toda su trayectoria. Muy joven, entre 1906 y 1909, llegó a Barakaldo para dirigir el recién inaugurado taller de escultura del colegio, etapa en la que comenzó a consolidarse como maestro y como creador.
El Cristo del Perdón, tallado en 1931, es una obra de madurez en la que se reconoce plenamente su estilo: un realismo contenido, una anatomía vigorosa y una expresividad profundamente humana. No es extraño que esta pieza haya sido seleccionada recientemente para exposiciones dedicadas a recuperar y valorar la obra del escultor.
Durante buena parte del siglo pasado, esta imagen tuvo además un papel destacado en la vida del colegio y de la ciudad: fue el paso procesional principal de la Cofradía de Antiguos Alumnos de Salesianos Barakaldo durante la Semana Santa. Aquellas procesiones del Viernes Santo, que recorrían las calles del entorno, reunían a familias, alumnos, antiguos alumnos y vecinos, convirtiéndose en un auténtico acontecimiento popular. El Cristo del Perdón encabezaba un pequeño conjunto de pasos procesionales—como La Borriquilla o El Beso de Judas— que configuraban un itinerario catequético de Semana Santa en plena calle.
Hoy, aunque ya no salga en procesión, la imagen sigue siendo un símbolo vivo del centro. Es un fragmento de su historia, un testigo silencioso de celebraciones, despedidas, inicios de curso y momentos de recogimiento. El Cristo del Perdón, con su gesto humilde y su presencia contenida, continúa invitando a detenerse un instante, a mirar hacia dentro y a recordar que el perdón, la esperanza y la humanidad compartida también forman parte del día a día en cualquier colegio salesiano.
DATOS IMAGEN:
Original fotográfico en soporte de papel -tarjeta postal a color-.
Archivo personal de Joaquín García.
CENTRO PATRIMONIO SALESIANO SSM




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