Foto con Historia: La Boscosa y los Salesianos de Sarrià

– Blog coordinado por Miguel Ángel Fernández, sdb

27 febrero 2026

En esta fotografía contemplamos una amplia vista aérea de Sarrià en Barcelona, cuando el barrio aún conservaba grandes fincas, jardines y espacios abiertos. A la derecha se reconocen claramente los edificios de la casa salesiana: la torre del santuario de María Auxiliadora, que destaca en su identificación visual, y los edificios del conjunto de aquella magna obra salesiana que incluía las Escuelas Profesionales, el Colegio Santo Ángel y la sede inspectorial de la Inspectoría Tarraconense (la masía Can Prats donde doña Dorotea de Chopitea albergó a San Juan Bosco en 1886), alineados junto al Paseo de San Juan Bosco entonces todavía con vías de tranvía y un arbolado joven.

Frente a ellos, ocupando buena parte de la izquierda de la foto, se extiende una gran finca propiedad del marqués de San Ramón, conocida como «la Boscosa», una gran finca histórica señorial en Sarrià, con un jardín diseñado por el paisajista francés Jean Claude Nicolas Forestier. Con el crecimiento de Barcelona y la incorporación de Sarrià a la ciudad, este tipo de propiedades rústicas y forestales desaparecieron o se transformaron en parcelas urbanizadas, de modo que el nombre ha caído en desuso y ya no es claramente identificable en el barrio actual.

La casa principal —un edificio rectangular de dos plantas visible en el centro-izquierda de la imagen— era el corazón de la propiedad. A su alrededor se extendían los jardines separados de los salesianos por el Paseo de San Juan Bosco, que ocupa una parte del trazado de la antigua carretera de Barcelona a Sarrià. “La Boscosa” había pertenecido a Manuel Girona, destacado empresario catalán del siglo XIX. Su nieta Águeda Sanllehy Girona (31 de enero de 1884 – 19 de diciembre de 1967) vivió allí hasta aproximadamente 1952. Águeda era hija del que fuera alcalde de Barcelona Domènec Sanllehy i Alrich (1847 – 1911), marido de Ana Girona i Vidal, futura marquesa de Caldes de Montbui. La mansión de “La Boscosa” era amplia, elegante, muy decorada, con cuadra de caballos y rodeada de extensos jardines que, tras su marcha, comenzaron a parcelarse para dar paso a las nuevas edificaciones actuales.

Durante la Guerra Civil, la familia se vio obligada a abandonar la propiedad. La casa fue ocupada por el dirigente sindicalista republicano Ángel Samblancat, figura destacada del anarquismo catalán. Cuando Águeda Sanllehy y la familia pudieron regresar tras el conflicto, encontraron la vivienda profundamente desmantelada, con buena parte del inmueble y los enseres desaparecidos o deteriorados. Este episodio marcó un antes y un después en la vida de la finca y en la relación de la familia con la casa.

Los salesianos y la burguesía de Sarrià: una relación de confianza La presencia salesiana en Sarrià coincidió con un momento en que varias familias acomodadas o burguesas buscaban instituciones para desarrollar su sensibilidad social.

La obra salesiana respondió a esa necesidad y pronto se ganó la estima de la burguesía local. Industriales, comerciantes, propietarios y profesionales liberales encontraron en los salesianos un referente espiritual y educativo. Su apoyo no fue sólo económico: participaron activamente en la vida parroquial, en las celebraciones y en las iniciativas sociales impulsadas desde la casa salesiana.

En este contexto, Dª Águeda Sanllehy Girona desempeñó un papel especialmente relevante. Además de colaborar personalmente, actuó como puente entre los salesianos y las familias influyentes del barrio. Su prestigio social, su capacidad de convocatoria y su cercanía con la comunidad salesiana la convirtieron en una figura clave para el desarrollo de la obra.

Su amistad con el salesiano Basilio Bustillo era bien conocida. Desde la pequeña puerta de su finca, que daba directamente al Paseo de San Juan Bosco, accedía a los salesianos con total naturalidad. La misa de doce del domingo se convirtió en su punto de encuentro habitual, y las primeras fi las del Santuario estaban ocupadas por ella y otras familias burguesas que, con su presencia y colaboración, sostenían buena parte de la actividad de la casa. Con motivo del Congreso Eucarístico Internacional de 1952, cedió un piso para alojar a los salesianos que llegaban de fuera de Barcelona, gesto que muchos recuerdan con gratitud.

Hoy, ‘La Boscosa’ ya no existe, pero su memoria permanece gracias al testimonio de Lucía Viñamata, nieta de la señora Águeda Sanllehy Girona. Su relato —y el de sus familiares, que aún conservan recuerdos de la casa y de la señora— nos permite recuperar un capítulo entrañable de la historia compartida entre Sarrià y los salesianos, decisiva para que se consolidaran, donde siguen siendo una institución histórica. En estas voces se conserva no sólo la imagen de una finca desaparecida, sino también la huella de una época en la que la comunidad salesiana y las familias del barrio caminaron juntas, construyendo vínculos que todavía hoy forman parte de la identidad del lugar.

DATOS IMAGEN: Información facilitada por don José María Maideu sdb Archivo Centro Patrimonio Salesiano SSM

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