Una mirada desde el cielo: Atocha y su colegio salesiano en los años 60
Hay fotografías que no solo capturan un paisaje, sino un instante preciso de una ciudad. Esta vista aérea de la zona de Atocha en Madrid, tomada probablemente en la década de 1960, es una de esas imágenes capaces de detener la historia. Desde esta perspectiva elevada, Madrid aparece en plena transformación y, entre sus edificios, destaca un colegio que llevaba más de medio siglo acompañando al barrio: Salesiano Atocha.
En la imagen aún se aprecia el antiguo teatro, construido en 1923, cuya presencia nos ayuda a situar la imagen en el tiempo. Su derribo no comenzaría hasta el 13 de junio de 1977, así que esta fotografía pertenece a los últimos años en los que el teatro seguía formando parte del paisaje cotidiano del colegio y del vecindario.
También se contempla su iglesia, todavía sin concluir. Las obras avanzaban despacio y no sería hasta el 29 de junio de 1972 cuando el templo sería finalmente bendecido e inaugurado. Hoy es la Parroquia-Santuario de María Auxiliadora -Basílica menor-, un espacio vivo de fe y encuentro para generaciones de jóvenes y familias.
Esta vista aérea funciona casi como un mapa del tiempo: permite contemplar la vida y la historia de la casa de Atocha, fundada en 1901, cuando comenzó allí el primer curso escolar. Los salesianos habían llegado a Madrid dos años antes, en 1899, acogidos por un pequeño grupo de cooperadores con sensibilidad social para atender a juventud pobre y abandonada.
Salesianos en Madrid: una historia que supera el siglo
La presencia salesiana en Madrid no se detuvo en Atocha. En 1902 se abrió la casa de Carabanchel, concebida inicialmente como centro de formación para nuevos salesianos. Más adelante, en 1922, nació la obra de Estrecho, impulsada para atender a la juventud obrera del extrarradio norte. Y en 1925 comenzaron los trámites para levantar la casa del Paseo de Extremadura, que acabaría convirtiéndose en un referente educativo para el distrito madrileño de La Latina.
Cada una de estas obras surgió como respuesta a una necesidad concreta del Madrid que crecía y cambiaba. Con escuelas, talleres profesionales, parroquias, grupos juveniles y una pedagogía basada en la cercanía, los salesianos se integraron en el tejido social de la ciudad. Generación tras generación, miles de jóvenes han pasado por sus aulas, sus patios y sus templos.
Hoy, la mayoría de estas presencias salesianas ya celebraron su fundación centenaria, un signo elocuente del paso del tiempo, del trabajo constante y de una misión educativa que ha sabido mantenerse fiel y eficaz.
Un legado que sigue vivo
Al mirar esta fotografía no vemos solo edificios. Vemos un legado. Vemos la memoria de miles de alumnos, educadores y familias que han dado vida a estas calles. Y también una invitación: celebrar las efemérides, reconocer la historia compartida y seguir construyendo futuro desde la identidad salesiana.
De manera especial, recordamos que la presencia salesiana más veterana de Madrid, la casa de Atocha, se prepara para celebrar sus 125 años. Un aniversario que destaca la profundidad de su historia y la constancia de un trabajo bien hecho, sostenido a lo largo de generaciones. Esta efeméride no solo invita a mirar atrás con gratitud, sino también a reconocer el impacto educativo, pastoral y social que la obra ha tenido en miles de jóvenes y familias. Atocha ha sido, durante más de un siglo, un espacio de acogida, formación y acompañamiento, fiel al espíritu de Don Bosco y comprometido con las necesidades de cada tiempo. Hoy, al acercarnos a esta celebración, renovamos la memoria de quienes hicieron posible este camino y reafirmamos el deseo de seguir construyendo futuro con la misma dedicación, alegría y vocación de servicio.
DATOS IMAGEN:
Foto tomada de Facebook: Salesianos Atocha (No oficial) por Iñaki Laria, el 10 de enero de 2020
Archivo Centro Patrimonio Salesiano SSM




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