La tarde del jueves 15 de enero, en el Teatro Grande de Turín-Valdocco, dieron comienzo las XLIV Jornadas de Espiritualidad de la Familia Salesiana. Los muchos representantes de los diversos grupos de la Familia Salesiana se reunieron alrededor de Fabio Attard, el undécimo sucesor de Don Bosco, para escuchar de sus palabras el significado más profundo y las diversas implicaciones del seguimiento auténtico de Jesús en el estilo de Don Bosco, según el lema del Aguinaldo 2026: “Haced lo que Él os diga. Creyentes, libres para servir”.
Joan Lluís Playà, delegado general del Rector Mayor para la Familia Salesiana, introdujo su mensaje de saludo de bienvenida, observando en primer lugar la riqueza de eventos celebrados del año que acaba de terminar. Luego, mirando hacia las Jornadas y al episodio de las Bodas de Caná, que da pie al lema del Aguinaldo, agregó: “Dejemos que la contemplación de María y el gesto de Jesús despierten también nuestro ser más profundo, como sucedió con los discípulos que ‘creyeron en Él’”.
Video y explicación del Aguinaldo
Tras estas palabras, se proyectó el video del Aguinaldo del Rector Mayor y, el propio Fabio Attard estableció después un diálogo franco y abierto con todos los presentes y aclaró en detalle su mensaje del Aguinaldo. En su intervención explicativa, el Rector Mayor habló del origen de este Aguinaldo, continuación del de 2025 marcado por la esperanza; y si la esperanza cristiana no es un sentimiento, “sino una persona, Jesucristo”; Attard indicó así la propuesta a salesianos y a Familia Salesiana: confiar en esa persona, creerle, y en definitiva, buscar y escuchar más su voz y su voluntad, que las propias.
Durante una hora y un cuarto, el Rector Mayor respondió a las preguntas sobre muchos temas: “¿Qué es posible aprender de los primeros misioneros salesianos? ¿Qué hacer para mejorar nuestra escucha de Dios hoy? ¿Cómo debería reaccionar la Familia Salesiana frente a los desafíos del presente? ¿Cómo hacer para que las actividades pastorales y educativas no sean solo planes y proyectos humanos, sino fruto de una verdadera escucha de la voluntad de Dios? ¿Cómo se articulan hoy la dimensión laical y la consagrada en la común misión salesiana?”.
El XI Sucesor de Don Bosco exhortó a todos a no buscar soluciones prefabricadas a los desafíos del presente, sino a tener la actitud de María en Caná, la misma que estaba en la base de toda la acción pastoral de Don Bosco y que fue continuada también por sus misioneros. Don Fabio invitó a buscar siempre una relación constante con Dios como primer y fundamental paso de toda acción.
Terminada la primera sesión en el teatro, en la Basílica de María Auxiliadora se celebró la Misa. En la homilía el Rector Mayor examinó el Evangelio del día, sobre el leproso purificado (Mc. 1, 40-45), recordando que la verdadera curación nace del valor de creer que Dios quiere nuestro bien. Exhortó a la Familia Salesiana a vivir los cuatro pasos –creer, tocar, reintegrar y dar gloria a Dios– sintiéndose como leprosos purificados, simples instrumentos para que cada joven pueda sentirse hijo amado de la Iglesia.
Segundo día de las Jornadas
El segundo día de trabajos de las Jornadas de Espiritualidad de la Familia Salesiana se caracterizó por momentos de escucha, compartir y profundización espiritual, vividos en un clima de profunda comunión carismática y auténtica participación.
La mañana del viernes 16 de enero comenzó con la lectio divina guiada por el diácono Paolo De Martino, centrada en el pasaje evangélico de las bodas de Caná (Jn 2,1-11). Bajo el título «El Evangelio es fiesta», la meditación ofreció una relectura profunda y actual del texto evangélico, poniendo de relieve cómo Dios entra en la vida concreta y cotidiana de las personas para transformarla —el «agua» de la humanidad— en el vino nuevo de la alegría, a través de la fe, la escucha y el servicio.
A primera hora de la tarde, los participantes pudieron elegir entre tres propuestas diferentes, pensadas para profundizar en el conocimiento de figuras de santidad y de las raíces del carisma salesiano. Un primer grupo siguió una presentación dedicada a la nueva santa de la Familia Salesiana, santa María Troncatti, canonizada el 19 de octubre de 2025, junto con el testimonio del siervo de Dios Akash Bashir, joven exalumno salesiano pakistaní que hace diez años sacrificó su vida para impedir la entrada de un terrorista suicida en la iglesia de San Juan en Lahore, salvando a cientos de fieles.
Un segundo grupo visitó el centro histórico de Turín, en la iglesia de Santa Maria di Piazza, sede de la exposición permanente “Hacia el otro”, dedicada a san Pier Giorgio Frassati, canonizado el 7 de septiembre de 2025. A través de un itinerario inmersivo y multimedia, los participantes pudieron recorrer la vida, la espiritualidad y el compromiso humano y cristiano de Frassati, desde las calles de Turín hasta los Alpes, símbolo de su constante aspiración “hacia lo alto”.
Un tercer grupo visitó el Museo Casa Don Bosco en Valdocco, recorriendo los lugares de los orígenes del Oratorio y el desarrollo de la obra salesiana, hasta los ambientes más íntimos de la vida de Don Bosco. La visita favoreció un contacto vivo y significativo con las raíces históricas y espirituales de la misión salesiana.
La fe de santa María Troncatti
La segunda parte de la tarde se enriqueció con el testimonio de la salesiana Francesca Caggiano, que propuso una reflexión titulada “La fe de María Troncatti”, presentando a la santa como una mujer que “vio a Dios” y le sirvió con alegría. En su intervención, la hermana Caggiano destacó cómo la vida de santa María Troncatti estuvo marcada por una fe profunda y activa, vivida en el dinamismo de la confianza, la libertad interior y el servicio. Sor Troncatti encarnó una santidad salesiana concreta, hecha de oración, dedicación educativa, cuidado de los cuerpos y las almas, hasta la entrega total de su vida ofrecida por la reconciliación y la paz, en plena sintonía con el tema del Aguinaldo 2026.
La celebración eucarística en el Cottolengo
La jornada continuó por la tarde con la celebración eucarística en la iglesia principal de la Piccola Casa della Divina Provvidenza – Cottolengo. La Santa Misa representó un significativo encuentro entre carismas, reuniendo a la Familia Salesiana y a la Familia del Cottolengo en torno a la Eucaristía. Al final de la celebración, un breve testimonio de la hermana María Teresa recordó el corazón del carisma del Cottolengo, fundado en la confianza en la Divina Providencia. Un momento sencillo e intenso, signo de una Iglesia que camina junta en la caridad y la esperanza.
El “buenas noches” de Antonio Boccia
La jornada concluyó con la oración mariana en la basílica, seguida de las tradicionales “buenas noches”, a cargo de Antonio Boccia, coordinador mundial de la Asociación de Cooperadores Salesianos.
Tercera jornada: oración, escucha, diálogo y fraternidad
La jornada se abrió con la celebración eucarística en la basílica, animada litúrgicamente y presidida por el clima de recogimiento y comunión propio de estos días. En la homilía, Joan Lluís Playà, delegado del Rector Mayor para la Familia Salesiana, invitó a reavivar la espiritualidad apostólica, releyendo la propia vocación como llamada personal del Señor en el corazón de la historia. Refiriéndose a la Palabra de Dios y a la experiencia de Don Bosco, subrayó cómo la Familia Salesiana nace de una lectura creyente de la realidad y de una profunda pasión por los jóvenes, especialmente los más frágiles.
Mesa redonda: experiencias de fe y acompañamiento en contextos juveniles
Tras la foto oficial en el teatro, la mañana se dedicó a la mesa redonda coordinada por el padre Jerry Matsoumbou, del Sector de Pastoral Juvenil, sobre el tema “Experiencias de fe y acompañamiento en entornos juveniles”. El diálogo entre los jóvenes y los miembros de la Familia Salesiana puso de manifiesto el deseo de espacios de escucha, relaciones auténticas, acompañamiento personal y testimonios creíbles. Surgió con fuerza la convicción de que la fe se despierta a través del encuentro, la cercanía y una experiencia concreta del amor de Dios vivida en el día a día de los ambientes salesianos.
Memoria carismática y relanzamiento misionero
Por la tarde, tuvo lugar la sesión dedicada a los Salesianos Cooperadores, que ofreció una visión articulada de su historia, identidad y misión actual, de cara al 150º aniversario de la fundación de la asociación. A través de intervenciones y testimonios, se puso de manifiesto la riqueza de una vocación salesiana laical vivida en el mundo, como presencia profética en la Iglesia y en la sociedad, capaz de llevar el carisma de Don Bosco a los contextos familiares, profesionales y sociales.
La Feria de los Grupos Laicales de la Familia Salesiana
A continuación, los participantes tomaron parte en la Feria de los Grupos Laicales de la Familia Salesiana, un verdadero espacio de encuentro y comunión. Organizados por grupos lingüísticos, los participantes visitaron los diferentes stands, conociendo más de cerca los orígenes, el carisma y las actividades de los diversos grupos laicales presentes. La Feria resultó ser un valioso espacio de comunión, capaz de mostrar la vitalidad y la variedad del carisma salesiano en sus múltiples expresiones.
Velada fraterna y cultural de la Familia Salesiana
La jornada concluyó con una velada fraterna y cultural que reunió a todos los grupos de la Familia Salesiana en el teatro. Animada con entusiasmo por los novicios, la velada se enriqueció con cantos, música, testimonios y momentos creativos: desde la apertura musical de los Salesianos Cooperadores, pasando por la sugerente intervención musical de monseñor Miguel Ángel Olaverri Arroniz, junto con el padre Manolo, hasta el himno mariano de los Amigos de Don Bosco de Malta, acompañado por el Rector Mayor y un atractivo juego de luces. Una dinámica inspirada en las bodas de Caná, dirigida por Italo Canaletti, ofreció una lectura simbólica de la fraternidad y la misión compartida. La velada concluyó con la bendición y el “buenas noches” del Rector Mayor y con un momento de convivencia, dejando en los participantes el recuerdo de un día emocionante, vivido en comunión y con gratitud.
Jornada conclusiva de las Jornadas
En la mañana del domingo 18 de enero, en la Basílica de María Auxiliadora en Turín-Valdocco, la Familia Salesiana se reunió para la celebración eucarística conclusiva de las XLIV Jornadas de Espiritualidad, presidida por el Rector Mayor, padre Fabio Attard. Un momento fundamental y profundamente significativo del camino recorrido, en el que la escucha de la Palabra y la comunión eucarística ofrecieron la clave espiritual de síntesis y discernimiento, acompañando a los participantes hacia las siguientes etapas del programa.
La Eucaristía, corazón y síntesis del camino
En el clima de oración de la Basílica, repleta de miembros de los diferentes grupos de la Familia Salesiana procedentes de todo el mundo, la celebración conclusiva se presentó como el corazón y la síntesis de la experiencia vivida. La Eucaristía recondujo a la fuente cada reflexión, encuentro y testimonio, ofreciendo a todos la oportunidad de renovar su disponibilidad al Señor y a la misión educativa y pastoral confiada por Don Bosco a su Familia.
«Servir»: forma concreta del discipulado cristiano
En la homilía, el Rector Mayor guio a la asamblea en una profunda meditación sobre la dimensión del servicio como forma esencial del discipulado cristiano, en plena sintonía con el Aguinaldo 2026: “Haced lo que él os diga”. Partiendo de las lecturas dominicales, el padre Fabio Attard subrayó que el servicio no es un añadido opcional a la vocación cristiana, sino su corazón palpitante, el lugar donde la fe se encarna y se convierte en testimonio creíble.
Recurriendo al profeta Isaías, a san Pablo, al salmo responsorial y a la figura de Juan Bautista, el Rector Mayor destacó cómo la identidad del creyente nace del ser llamado y elegido para una vida entregada. El servicio, afirmó, no nace del esfuerzo moral o del sentido de culpa, sino de un encuentro auténtico con el amor de Dios, que libera el corazón y lo hace capaz de decir con verdad: “Aquí estoy, vengo para hacer tu voluntad”.
Servir como expresión de fe auténtica
En el centro de la homilía surgió con fuerza la idea de que una fe auténtica se reconoce por el servicio concreto, vivido con gratuidad y sin buscar protagonismo. Cuando el servicio se vive al estilo del Evangelio, se vuelve contagioso, genera libertad y abre nuevos caminos también para los demás. En un mundo marcado por la soledad, la indiferencia y la competencia, el servicio cristiano aparece, así como un gesto profético, capaz de devolver la dignidad a la persona y de construir comunidades basadas en la fraternidad.
“Haced lo que Él os diga”: un encargo para el futuro
En la parte final, Attard recordó con fuerza las palabras de María en las bodas de Caná: “Haced lo que Él os diga”, presentándolas como programa de vida y misión para toda la Familia Salesiana. Acoger los signos de los tiempos, arraigarse profundamente en Cristo, vivir la llamada con libertad interior y servir con alegría y generosidad: estos son los pasos indicados como camino concreto para encarnar el Aguinaldo 2026 en la vida personal y comunitaria.
Enviados al mundo con María Auxiliadora
La celebración concluyó en un clima de gratitud y renovado impulso misionero. Encomendados a María Auxiliadora, los participantes recibieron un mandato silencioso pero elocuente: volver a sus contextos como discípulos-servidores, portadores de esperanza, de cercanía y de amor educativo, especialmente hacia los jóvenes más pobres y frágiles.











0 comentarios