La necesidad de no pasar de largo

El Rincón de Mamá Margarita

7 enero 2026

Mayca Crespo

Mayca Crespo

—Mi niña, ten cuidado con poner el DNI ahí: se te va a caer y no te vas a dar ni cuenta.

Eso le decía una señora de unos setenta años a una adolescente durante un trayecto en la guagua. La chica llevaba el documento en la funda del móvil. Me quedé observando la escena, casi sin darme cuenta, esperando la respuesta de la más joven. Lo pensó unos segundos y, con una sonrisa tímida, le dio las gracias.

Confieso que, en un primer momento, pensé que la chica ignoraría el comentario o respondería de malas formas. Estamos tan acostumbrados a la prisa, a la desconfianza y a ir a lo nuestro, que a veces olvidamos la amabilidad como opción. Sin embargo, aquel gesto sencillo y educado reconozco que me sorprendió para bien.

Seguramente aquella señora vio en la chica a su hija, a su nieta, o simplemente a alguien de la que preocuparse sin conocerla, aun sabiendo que podía resultar incómodo meterse donde nadie la llamaba.

Y es que se nos olvida algo básico: la convivencia. No estamos solos en el mundo, aunque muchas veces caminemos como si lo estuviéramos. Vivimos rodeados de personas, pero demasiado a menudo desconectados de ellas.

Decía el actor Javier Cámara en una entrevista, que no podemos cansarnos de ser amables, es muy generoso decirle algo bonito a alguien. Ser agradables es de primer curso de urbanidad.

Ser amable requiere energía, presencia y, sobre todo, voluntad. Es mucho más cómodo refugiarnos en nuestra burbuja, en nuestras preocupaciones. La amabilidad es una auténtica elección.

Seamos una comunidad de verdad. Hagamos más amable la convivencia. Amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a uno mismo no debería ser solo una frase aprendida, sino una forma cotidiana de vivir y actuar.

Ayer vinieron los Reyes Magos y ese ha sido uno de los regalos que he decidido hacerme este año: esforzarme en ser más agradable, más cercana, más humana. Porque estoy convencida que ese pequeño esfuerzo me devolverá más de una alegría.

Y, quién sabe, quizá también consiga arrancarle una sonrisa a alguien en la guagua.

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