
Joana Monzó
Imagen propia. Acampada del profesorado en huelga en la Plaza de la Virgen de Valencia.
“Mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas, puede cambiar el mundo”. Esta frase que se atribuye a Eduardo Galeano, y que tantas veces escuchamos para ilustrar el poder de la sociedad para transformar el entorno, no pierde su sentido.
Muy a menudo tengo la tentación de desconectarme del mundo. No volver a poner la tele para ver un informativo; dejar de escuchar la radio, no comprar un periódico, dejar las redes sociales, porque todo me resulta ajeno y hastiante. ¿Por qué tantos minutos dedicados a la corrupción? ¿Por qué tanta violencia verbal? ¿A quién le importa lo que dice esa mala persona? ¿Por qué no hay más espacio público para lo que nos afecta de verdad?
Está claro que cada una tiene sus filtros y se alimenta de determinada información, canales y voces, pero creo que sea cual sea el filtro de uno, en la actualidad, solo el de la indiferencia es el que no defrauda.
Pero sucumbir a la desidia es dejarnos ganar la partida. Aunque no sea fácil, hay que poner el foco en lo que vale la pena. Cada día hay mucha gente haciendo cosas que importan, que impactan de forma positiva en nuestras vidas, incluso sin ser conscientes. Y se merecen atención y reconocimiento.
Miles de maestras y maestros de la Comunitat Valenciana llevan cinco semanas en huelga aferradas a la convicción de lograr una educación pública digna y de calidad. Qué utopía.
Un funcionario del SEPE en Mérida muestra la cara amable de la Administración, cercana, empática, comprometida con su labor, la que debería ser siempre y sin embargo, la que dista mucho del imaginario colectivo. ¿La polémica? Ha sido expedientado, al parecer por atender a personas vulnerables sin cita previa en los huecos libres. Qué transgresión.
Estos días el Papa León XIV está de visita en España. Ha venido a poner el foco en lo importante: “Toda sociedad auténticamente justa se edifica sobre el reconocimiento de la dignidad inviolable de la persona humana”. Tan obvio y tan pisoteado.
Allí donde pongas el foco iluminarás, y solo lo que se ilumina se ve. Decidir lo que queremos ver es otra cuestión.














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