
Inmaculada Pérez
Hemos comenzamos un nuevo curso y es el momento de avivar la esperanza y la ilusión, para seguir construyendo juntos y como nos dice el lema para este curso y campaña pastoral, que nos sintamos en casa como una verdadera familia.
Y me vais a permitir que mi reflexión en esta ocasión, sea una oración que nos ayude en el camino:
“Señor, hazme caminar consciente y atento a todos los lugares y personas con los que me iré cruzando en el camino, y que conozca, por experiencia, qué bellos son los pies del mensajero que anuncia tu buena Noticia. Quítame el miedo a los cambios. Que dé la bienvenida con una sonrisa a todos los que me ofrezcan su mano y sepa crear con ellos una red de acogida, de presencia, de implicación y solidaridad de modo que cada nombre y cada historia me sean importantes.
Qué reciba como un regalo tuyo personal cada una de las cosas creadas y sepa disfrutarlas, pero también cuidarlas y compartirlas no sólo con los míos. Que la ternura y compasión, que brotan de tus entrañas de misericordia, manen sin cesar dentro de mí, día y noche y comprenda y acoja los gozos y las lágrimas de cada uno de tus hijos, mis hermanos.
Que cada mañana despierte, con la acción de gracias en mis labios y en mi corazón y que mis palabras y mis hechos, pequeños o grandes, proclamen que todo es gracia, oportunidad y don.
Que mi espíritu esté abierto para descubrir lo que de mí quieres en cada momento y que mi oración sea un tiempo de amor y de vida, de sabiduría y docilidad a tu Palabra de valentía y fortaleza, de generosidad y reconciliación de paz y de permitirme sembrar en mí mil inquietudes, que me hagan madurar como persona y mejorar el pequeño rincón de la tierra en el que me has puesto.
Te ofrezco todas las horas de este nuevo curso para que, como levadura, sin miedos ni falsas excusas, sea capaz de fermentar este mundo en tu Nombre, haciéndolo nuevo, tierno, ¡más tuyo! Y que tú me salgas continuamente al encuentro con tu bendición, siendo mi Roca, mi Fuerza, mi consuelo y mi Apoyo … aunque yo me olvidara de Ti, Tú nunca te olvides de mí.
Señor en este comienzo de curso, sal a nuestro encuentro y que como María siempre estemos disponibles con nuestro SI. Que no sólo no sintamos en casa, sino que seamos testimonio para que el que se encuentre con nosotros pueda decir: “Esta es mi Casa”.
(Imagen realizada con ChatGPT)













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