«Tenemos que luchar para que una vida mejor sea posible allí, en su tierra»

15 enero 2026

Bosco Global

l

Durante su visita a España, sor Dioudonné, ecónoma provincial de las Hijas de María Auxiliadora en África Francófona Occidental, ha compartido a Bosco Global cómo están transformando la vida de mujeres jóvenes y madres en Nigeria.

 

En Ikorodu, una ciudad en la periferia de Lagos (Nigeria), ser mujer joven y madre suele significar quedar excluida: sin apoyo familiar, sin ingresos estables y, en demasiados casos, fuera del sistema educativo. Una realidad marcada por la desigualdad de género y la falta de alternativas reales.

Frente a este contexto, Bosco Global desarrolla junto a las Hijas de María Auxiliadora (Salesianas) el proyecto «Apoyo en la conciliación maternal durante el proceso formativo de mujeres jóvenes en situación de vulnerabilidad con hijos e hijas a cargo», con la financiación de la Diputación de Sevilla.

Se trata de una iniciativa que parte de una idea sencilla y poderosa: sin cuidados, no hay educación posible.

El proyecto impulsa la formación profesional de mujeres jóvenes, muchas de ellas madres solas, incorporando una respuesta clave: espacios de cuidado infantil vinculados al centro de formación. De este modo, las mujeres pueden aprender un oficio sin tener que elegir entre formarse o atender a sus hijos e hijas.

“Muchas mujeres se quedan solas, sin familia y sin recursos. La educación es la única salida real”, señala sor Dioudonné, ecónoma provincial de las Hijas de María Auxiliadora en África Francófona Occidental, que recientemente ha visitado España y ha compartido su experiencia con Bosco Global.

Benedicte: una historia de cambio

Sor Dioudonné nos habla de Benedicte: una joven madre que llegó al centro de formación con su hija pequeña. Aprendía costura mientras la cuidaba, interrumpiendo constantemente las clases. Su esfuerzo era enorme, pero el sistema no estaba pensado para ella.

“Así no podía aprender bien. Tenía que elegir entre quedarse en casa o intentar formarse” apunta sor Dioudonné.

La puesta en marcha del espacio de cuidado infantil cambió su camino. Hoy, Benedicte ha terminado su formación, tiene una máquina de coser que le consiguieron las hermanas y puede llevar a su hija cada día a un entorno educativo seguro.

“Ahora trabaja, gana algo y puede sostener su casa. El trabajo hace que la persona se realice”.

 

Impacto que va más allá del aula

El proyecto no solo mejora la vida de las mujeres participantes. También genera cambios en la comunidad: familias que empiezan a valorar la educación de las mujeres; hombres que apoyan la formación de sus esposas; niñas y niños que crecen en entornos más seguros. Para sor Dioudonné, no es un cambio inmediato, pero «alimenta la esperanza» en cambios profundos y duraderos.

En un país donde muchas personas jóvenes sienten que emigrar es la única opción, la educación se convierte en una herramienta para imaginar futuro sin tener que marcharse.

Para sor Dioudonné, su reto es “que una vida digna sea posible allí, en su propio país”. Por eso, Bosco Global y las Hijas de María Auxiliadora continúan apostando por procesos educativos a largo plazo, con las mujeres como protagonistas del cambio y con el respaldo de instituciones públicas comprometidas con la justicia global, como la Diputación de Sevilla.

Entrevista completa aquí: 

0 comentarios

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


El periodo de verificación de reCAPTCHA ha caducado. Por favor, recarga la página.

También te puede interesar…

BlogsLas cosas de Don Bosco
La estantería

La estantería

Cuando el silencio es olvido Fui una estantería cargada de libros. Ensamblaron mis seis anaqueles horizontales en una carpintería de Turín. Recalé en la habitación de Don Bosco, el sacerdote que gastó su vida en hacer el bien a los muchachos necesitados. De mi...