La casa salesiana de Arévalo (Ávila) acogió los días 17 y 18 de octubre el Encuentro de Animación Misionera y Voluntariado, una cita que reunió a más de 70 personas vinculadas a la misión salesiana y que marcó el inicio del itinerario de preparación del Voluntariado Misionero Salesiano 2027 (VMS27).
El encuentro asumió como propio el lema propuesto para el Domund 2026: «Unidos en la misión». Una celebración especialmente significativa al cumplirse cien años de esta jornada misionera.
No es casualidad que se celebre cada año durante el fin de semana del Domund. La elección de estas fechas responde al sentido misionero de la convocatoria y al deseo de tener especialmente presentes a los misioneros y misioneras, cuyo testimonio de entrega y servicio constituye un ejemplo y una referencia para las personas voluntarias.
Impulsado desde la Animación Misionera y el Voluntariado de Salesianos Santiago el Mayor, Misiones Salesianas y Jóvenes y Desarrollo, el encuentro ofreció un espacio para compartir experiencias, profundizar en el sentido de la misión y fortalecer los vínculos entre quienes participan en diferentes iniciativas de voluntariado.
Una mirada a la realidad social y a la misión
La jornada del sábado comenzó con la acogida de los participantes y la presentación de la campaña pastoral “Ésta es tu Casa”.
Uno de los momentos destacados fue la intervención de Cristina Sánchez Aguilar, directora de Alfa y Omega, que ofreció una ponencia centrada en los desafíos de la realidad social actual, con especial atención a la inmigración y a las personas que se ven obligadas a abandonar sus países desde la perspectiva de los medios de comunicación.
Su reflexión invitó a los asistentes a mirar estas situaciones desde la dignidad humana, la solidaridad y el compromiso cristiano, conectando la realidad de las migraciones con el sentido de la misión. Los implicó en la realización de un taller de análisis de noticias y textos con el que consiguió aterrizar las diferentes reflexiones.
La jornada continuó con espacios de diálogo y trabajo en grupo, en los que los participantes pudieron compartir inquietudes, experiencias y motivaciones relacionadas con su compromiso misionero.
Los testimonios ponen rostro al voluntariado
Las experiencias de quienes participaron en proyectos de voluntariado durante el verano de 2026 ocuparon un lugar central en el encuentro.
Lourdes y Diego compartieron su experiencia en Alejandría, acercando a los asistentes a la realidad vivida durante su estancia y a lo que supone participar en un proyecto misionero salesiano.
Y Garazi, contó su experiencia en Venezuela, y Ana en Guinea Ecuatorial. Sus intervenciones permitieron conocer diferentes contextos y maneras de vivir el compromiso con las personas y comunidades que acompañan los proyectos salesianos.
Los testimonios ofrecieron una oportunidad para reflexionar sobre el voluntariado como una experiencia de encuentro, aprendizaje y transformación personal.
El programa incluyó también un reencuentro con los participantes del VMS26, que pudieron compartir recuerdos, experiencias y aprendizajes del verano. Este espacio contribuyó a mantener los vínculos creados durante el voluntariado y a reforzar el sentimiento de pertenencia a una misión compartida.
Prácticamente todos los testimonios hacían una clara referencia a Dios, su presencia en cada situación, su apoyo. Se hizo evidente que todos y todas se habían sentido realmente enviados, acompañados y queridos.
Otro de los momentos formativos estuvo dedicado a conocer Misiones Salesianas y el trabajo que realiza. Una invitación a comprender que el compromiso misionero se construye desde la colaboración entre personas, comunidades y proyectos.
El VMS27 comienza su camino
El encuentro sirvió también para presentar el proyecto formativo del Voluntariado Misionero Salesiano 2027 y mantener una primera reunión con las personas interesadas en participar en las próximas experiencias.
Este itinerario propone un proceso de preparación que va más allá de organizar una estancia en otro país. La formación, el discernimiento personal, el conocimiento de las realidades de destino y el acompañamiento son elementos fundamentales para vivir el voluntariado desde una actitud de servicio y respeto.
El objetivo es ayudar a quienes desean participar a descubrir sus motivaciones, comprender el sentido de la misión salesiana y prepararse para compartir la vida con otras comunidades.
Una misión compartida que comienza cerca
La Eucaristía del domingo, coincidiendo con la celebración del Domund, puso el broche final al encuentro. Durante la homilía, Farruco Rodríguez, coordinador inspectorial de Animación Misionera y Voluntariado, invitó a los participantes a reflexionar sobre el sentido de la vocación misionera.
Una de las ideas centrales de su intervención fue que la misión no es una tarea reservada a quienes viajan a otros países, sino una llamada que alcanza a todas las personas. Ser misionero comienza en la vida cotidiana, en la familia, entre los amigos y en los ambientes donde cada uno desarrolla su actividad.
Farruco recordó que Dios llama a cada persona por su nombre, con su propia historia, sus cualidades y también sus dificultades. No es necesario ser perfecto para responder a esa llamada, sino estar dispuesto a poner la propia vida al servicio de los demás.
En su reflexión destacó también el valor de la cercanía y la fraternidad. El compromiso misionero no consiste únicamente en realizar actividades o desplazarse a lugares lejanos, sino en reconocer al otro como hermano y descubrir las necesidades de quienes tenemos cerca.
La homilía conectó así con el lema del Domund de este año, «Unidos en la misión», recordando que la misión se vive en comunidad y que cada persona tiene algo que aportar.
En el año del centenario del Domund, la celebración permitió recordar especialmente a los misioneros y misioneras que entregan su vida al servicio de los demás. Su ejemplo continúa inspirando a quienes, desde el voluntariado salesiano, desean compartir esa misma vocación de servicio, cercanía y compromiso.
Arévalo se convirtió durante el fin de semana en un espacio de encuentro entre experiencias, generaciones y formas de vivir el voluntariado, con una convicción compartida: la misión no comienza cuando se emprende un viaje, sino cuando cada persona se dispone a salir al encuentro de los demás y compartir con ellos su vida.











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