Por Salesianos Comunicación.
Las parroquias salesianas situadas en zonas de veraneo han abierto la temporada estival con el foco puesto en brindar una cálida acogida a los visitantes y turistas, conscientes de que estamos en un verano atípico que supone un desafío para todo el sector.
En líneas generales se ha ido constatando el descenso del turismo con motivo de la COVID-19, lo que ha afectado al menor número de fieles en las parroquias salesianas que otros años por estas mismas fechas. Algunas de las parroquias salesianas que incrementan su afluencia en periodos vacacionales son, por su situación geográfica, la parroquia San Juan Bosco de El Campello, la parroquia María Auxiliadora de Alicante, la parroquia María Auxiliadora y San Isidro de Algeciras y la parroquia María Auxiliadora de Burriana.
En la parroquia de San Juan Bosco de El Campello el aumento ya se percibe en el inicio de la primavera, con la Semana Santa y la Pascua, pero es en estos meses cuando es evidente. José Manuel Prats, párroco de El Campello afirma que “es muy claro el incremento de fieles que acuden a la parroquia en los meses de julio y agosto”.
El servicio que presta la Parroquia se concreta en un número mayor de celebraciones de la eucaristía los fines de semana. En estos dos meses celebran nueve eucaristías cada fin de semana, tres eucaristías en la tarde de los sábados y seis los domingos. A parte, la parroquia atiende otros servicios como bodas atrasadas que en su momento se debieron suspender y también atienden a la Residencia de mayores Orpea, cercana a la casa salesiana.
“La pandemia condicionó el retraso en la apertura de la parroquia a los fieles que se abrió en el mes de junio con una misa diaria y tres los fines de semana, debido al riesgo de la comunidad de contraer la enfermedad” explica el salesiano. “El trabajo es grande en verano en esta parroquia, los salesianos de esta comunidad, más algún otro salesiano venido de otra comunidad ofrecen un buen servicio en la celebración del sacramento de la eucaristía y la reconciliación.
La labor parroquial durante el confinamiento
El confinamiento durante la pandemia ha servido para estrechar vínculos con las comunidades parroquiales. José Luis Burguera, párroco de María Auxiliadora de Las Palmas lo logró a través de la cuenta parroquial de whatsApp, llamada personales a feligreses y breves comentarios en vídeo sobre el significado de cada día del Triduo. “Actuaciones muy bien valoradas por los parroquianos” explica.
Otra de las dificultades que se han encontrado los párrocos salesianos, ha sido la obligación de dejar de visitar las residencias de ancianos que atendían. «Ha sido imposible llevar a cabo dichas visitas en la situación de confinamiento e incluso hasta hoy por las razones médicas que todos conocemos, al ser pacientes de alto riesgo y yo mismo en una franja de edad que exige ya cierta reserva» añade el párroco de María Auxiliadora que atendía tres residencias cercanas a la parroquia salesiana.
Tras el confinamiento, las parroquias salesianas fueron retomando las celebraciones desde que legalmente fue posible, respetando siempre los aforos del templo y las normas sanitarias. Cáritas parroquial también retomó su asistencia a los empobrecidos, “con reparto semanal de bolsas de alimentos los miércoles en la plaza que está al lado del templo” añade.
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