Ante esta situación, el centro salesiano Don Bosco El Houssoun se ha convertido en un espacio seguro para familias que han tenido que huir de los ataques. Actualmente acoge a unas 30 familias desplazadas —casi 120 personas—, entre ellas 45 niños y niñas, dos recién nacidos, una madre que acaba de dar a luz y varias personas mayores.
Muchas de estas familias han recorrido largos trayectos en condiciones muy difíciles para encontrar un lugar seguro. Algunas tardaron hasta 16 horas en recorrer poco más de 100 kilómetros, debido al colapso de las carreteras provocado por el éxodo masivo de población.
“Las familias llegaron exhaustas y con muy pocas pertenencias. Tuvieron que salir de sus casas en plena noche sin apenas tiempo para preparar nada”, explica Joe Attalla, director del centro Don Bosco El Houssoun.
Solidaridad salesiana ante la emergencia en Oriente Medio
En medio de la incertidumbre que vive el país, la comunidad salesiana permanece al lado de las familias desplazadas, ofreciendo acogida, protección y acompañamiento.
Desde Bosco Global y Misiones Salesianas se trabaja para apoyar esta respuesta de emergencia y canalizar la solidaridad hacia las comunidades salesianas que están acompañando a las personas que han tenido que abandonar sus hogares a causa del conflicto.
La situación sigue siendo muy incierta y el apoyo es fundamental para garantizar refugio, alimentación y atención básica a las familias que hoy buscan seguridad lejos de sus hogares.
Un centro educativo transformado en espacio de acogida
La comunidad salesiana reorganizó rápidamente sus instalaciones para responder a la emergencia. Las aulas del centro se han adaptado como espacios de acogida con colchones, mantas y kits básicos de ayuda humanitaria. Además, se ha puesto en marcha la distribución diaria de alimentos para todas las personas acogidas.
En esta respuesta solidaria participan también los jóvenes estudiantes del Centro Don Bosco Technique, que se han movilizado para preparar alrededor de 120 comidas calientes cada día para las familias desplazadas.
Las necesidades siguen siendo urgentes: alimentos, ropa de abrigo, productos de higiene, medicamentos y apoyo psicológico, especialmente para los niños y niñas que han vivido la huida en medio de los bombardeos.













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