La colaboración entre Acciones de Corazón de IKEA Islas Españolas y Caribe y la Fundación Don Bosco en San Cristóbal de La Laguna, Tenerife, es un ejemplo de cómo la unión entre entidades comprometidas puede convertirse en una oportunidad de futuro para cientos de jóvenes.
La Fundación Don Bosco trabaja desde hace años acompañando a personas y colectivos en situación de vulnerabilidad a través de programas de inserción sociolaboral, apoyo educativo, formación y participación social.
Con el objetivo de reforzar esta misión, la Fundación contactó con Acciones de Corazón para impulsar una remodelación integral de una de sus aulas de formación.
Lo que comenzó en 2024 con la donación y montaje de una cocina completamente equipada fue evolucionando hasta convertirse en un proyecto mucho más ambicioso: la creación de un espacio educativo polivalente, moderno, acogedor y preparado para responder a las necesidades formativas presentes y futuras del centro.
Un proyecto construido desde la colaboración
Tras analizar el enorme potencial del aula, ambas organizaciones comenzaron a diseñar una reforma integral que permitiera ampliar las posibilidades de uso del espacio. El objetivo era claro: crear un entorno versátil donde los y las jóvenes pudieran desarrollar competencias profesionales, trabajar en equipo y adquirir habilidades que les ayudaran a mejorar sus oportunidades de empleo y autonomía personal.
Más allá de la instalación de mobiliario o la mejora de infraestructuras, cada persona implicada contribuyó a construir un espacio pensado para generar oportunidades.
Un aula diseñada para inspirar
La nueva sala de formación, con una superficie de 50 metros cuadrados, fue concebida para responder a diferentes necesidades educativas y formativas.
La cocina, equipada con mobiliario de la serie METOD de IKEA y diseñada en forma de U, permite combinar una zona de electrodomésticos con otra destinada al trabajo práctico y al almacenaje.
Esta distribución facilita el desarrollo de cursos relacionados con cocina, restauración y hostelería, al tiempo que deja abierta la posibilidad de ampliar la oferta formativa en el futuro.
El resultado final es mucho más que un aula renovada: es un espacio donde la creatividad, el aprendizaje y el crecimiento personal encuentran las condiciones adecuadas para florecer.
El agradecimiento de quienes viven el cambio cada día
Ainhor Pérez, coordinador del Programa Socioeducativo de la Fundación Don Bosco, expresa un agradecimiento que nace de la experiencia directa de ver cómo estos cambios repercuten en la motivación y el desarrollo de los y las participantes:
«La Escuela Prelaboral de la Fundación Don Bosco ha sido siempre un espacio donde los y las jóvenes pueden volver a creer en sí mismos, recuperar la confianza y formarse para construir un futuro mejor. Con esfuerzo, dedicación y mucha ilusión, trabajamos para ofrecerles una oportunidad real de desarrollo personal.»
Para Ainhor, la colaboración de Acciones de Corazón ha supuesto mucho más que una mejora material:
«Gracias a la colaboración de Acciones de Corazón IKEA Islas Españolas y Caribe, este sueño hoy luce más vivo que nunca. Lo que antes era un rincón sencillo se ha transformado por completo en una cocina moderna, funcional y acogedora que invita a aprender, crear y compartir.»
El coordinador destaca especialmente el efecto que la reforma ha tenido en los y las jóvenes:
«Nuestros y nuestras jóvenes se han llenado de motivación y orgullo. Cada día llegan con más ganas de seguir aprendiendo, sabiendo que cuentan con un lugar digno donde crecer y formarse. Este cambio no solo ha mejorado nuestras instalaciones, sino que ha reforzado el sentimiento de comunidad y pertenencia que caracteriza a nuestra escuela.»
Y concluye con un mensaje que resume el alcance real de esta colaboración:
«Vuestra generosidad y sensibilidad social han dejado una huella profunda en quienes más lo necesitan. Habéis ayudado a transformar un espacio físico en un verdadero hogar de oportunidades.»
Un equipo comprometido con las personas
La reforma tampoco habría sido posible sin la implicación de los profesionales y voluntarios de IKEA que dedicaron su tiempo, esfuerzo y conocimiento al proyecto.
Daniel Fernández, Team Leader de Mantenimiento Tenerife, destaca el significado que tuvo participar en esta iniciativa:
«Ha sido mucho más que montar muebles. Ha sido construir un espacio donde ahora se podrán desarrollar acciones dirigidas a fomentar oportunidades, ilusión y esperanza. Cada tarea realizada durante esos días tuvo un propósito mayor: crear un espacio digno, útil y lleno de posibilidades para enseñar, motivar y cambiar vidas.»
Por su parte, Ruyman Suárez, vendedor de Market Hall Tenerife, recuerda especialmente el ambiente vivido durante el desarrollo de los trabajos:
«Fue una experiencia enriquecedora y productiva, no solo por el trabajo realizado sino por el buen ambiente que allí se vivió. Ha sido increíble ver cómo hemos podido transformar un espacio en un lugar acogedor y funcional para los chicos.»
Una huella que permanece
La colaboración entre Acciones de Corazón e IKEA Islas Españolas y Caribe y la Fundación Don Bosco demuestra que cuando las organizaciones unen esfuerzos en torno a un propósito común, los resultados trascienden cualquier reforma física.
Hoy, esta nueva aula es un símbolo de confianza, compromiso y esperanza.
Un espacio donde cada mesa, cada herramienta y cada rincón recuerdan que detrás de cada proyecto hay personas que creen en las capacidades de los jóvenes y trabajan para que tengan acceso a nuevas oportunidades.
Porque, al final, las mejores transformaciones no son las que cambian los espacios, sino las que ayudan a las personas a descubrir todo lo que son capaces de llegar a ser.











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