L.U.C.A., son las siglas en español de Last Universal common Ancestor (el antepasado común de todos los seres vivos actuales y pasados). Esta noción de un “antepasado común” de todos los seres vivos es sugerida por el conocido naturalista inglés, Charles Darwin (1809-1882). En su obra El origen de las especies, publicada en 1859, lanza la idea de que toda vida desciende de un ancestro común. Aunque no usa ni crea el término actual, ni mucho menos podía demostrarlo, lanza la hipótesis.
El concepto moderno de L.U.C.A. se consolida en el siglo XX. Gracias al microbiólogo estadounidense, Carl Woese (1928-2012), que fue el primer científico en comparar las secuencias de Ácido Ribonucleico (ARN) entre todos los organismos, el árbol de la vida. Descubriendo que los tres dominios o reinos de los seres vivos (Bacteria, Archaea y Eukarya) que lo forman, estos compartían ciertos genes esenciales que apenas habían sufrido cambios desde la aparición en la Tierra de las primeras formas de vida, concluyó que debía existir un ancestro común universal. Por ello, podemos decir que, si bien Woese no “descubrió” a L.U.C.A., si fue el que demostró con datos científicos que la vida tiene un origen común y que ese “ancestro” debía haber existido. En la década de los 90 del siglo XX, el término se popularizó en el campo científico.
El concepto moderno del “Bing bang”, fue teorizado por primera vez por el físico belga Georges Lamaître (1894-1966), sacerdote y jesuita. Después de participar en la Primera Guerra Mundial (1914-1918), ingresó en el sacerdocio y estudió física. Antes de Lamître, se pensaba que el universo era eterno y estático. En 1927, publicó un artículo en el que exponía la expansión del Universo y calculó la constante de Hubble (la velocidad con la que se expanden las estrellas). Con esos dos datos pudo deducir que todo el universo se originó desde un solo punto, lo que hoy denominamos Big bang.
Por tanto, conocidas estas dos teorías científicas de trabajo, la de L.U.C.A. y el Big bang, es pertinente realizar la siguiente analogía: si con L.U.C.A. llegamos a un ancestro común para todo ser vivo, con el Big Bang llegamos al origen de todo el universo. Buscamos a Lamaîgre y Woese no sólo para entender la física o la genética, sino para encontrar la unidad en el origen de la diversidad. Queremos confirmar que, a pesar de la grandeza y la diversidad del Universo. Todo, y absolutamente todo, estuvo alguna vez unido en un punto, en un ancestro, en un sólo aliento.
Según estas teorías, ¿No existe, usando las categorías filosófico-teológicas de Tomás de Aquino, la necesidad de un Motor Increado de todo lo que existe? Es lo que el filósofo califica como Dios. Dios que, en su unidad, es el origen de toda la diversidad que existió, existe y existirá en el mundo, la diversidad del Universo y de la vida en todos sus aspectos. Desde las galaxias más lejanas hasta le célula más pequeña de nuestro propio cuerpo, todo estuvo alguna vez unido en un mismo punto, en un solo aliento creador.
Desde una perspectiva filosófica-teológica, este asombro ante la unidad original nos invita a recuperar las categorías tomistas. Para el pensamiento tomista, la existencia de un universo ordenado que se despliega desde un inicio sugiere la necesidad de un Motor Increado o una Causa Primera. Si la ciencia nos explica el “cómo” a través de la expansión cósmica (Big Band) y la evolución biológica (L.U.C.A.), la filosofía-teología nos permite vislumbrar el “porqué». Aquello que el filósofo-teólogo califica como Dios no es una figura que compite con la ciencia, sino la inteligencia que sustenta esa unidad original, su respuesta. Dios, en su unidad infinita, es el origen de toda la diversidad, recordándonos que, a pesar de nuestra aparente fragmentación, todos compartimos un mismo origen sagrado.
Fascinan los nuevos caminos que la ciencia nos presenta. Sus nuevos retos y sus nuevos límites, y cómo la teología puede responder a los mismos. Nosotros hombres y mujeres del siglo XXI, creyentes, no nos amilanamos ante ellos, los asumimos e intentamos dar respuesta desde nuestra visión del mundo. Fe y razón se complementan.




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