«Somos Lío» es un encuentro lúdico, formativo y testimonial en el que se trata de fortalecer los vínculos de las personas voluntarias de toda la fundación. Este año, la formación principal, atendiendo a las peticiones de las personas voluntarias, abordó cómo gestionar nuestras emociones a la hora de intervenir con las personas participantes.
En el momento de bienvenida, Javier Sevilla, director de la Casa de Salesianos Elche, recordó la confianza que Don Bosco depositaba en los jóvenes. Y cómo esa confianza se devolvía en forma de responsabilidad, y dando lo mejor de ellos mismos. “Como entonces, los salesianos han mantenido la confianza en la juventud”, recordó.
Javier quiso trasladar a las personas jóvenes, en especial a los muchos voluntarios y voluntarias del Campamento Urbano de Elche, la importancia de pensar en los demás, en un momento en el que el “pensar en uno mismo se ha vuelto obsesivo», dijo. ”No olvidemos que existen los demás y que hay personas en situaciones muy precarias que necesitan una sonrisa”. “Mantened siempre la meta de vivir para los demás. Sois salesianos haciendo las cosas así”.
Nacho Beltrán, director de FISAT, también quiso poner el acento en el voluntariado como forma de entender la vida.“Lo que más me ha transformado en mi vida ha sido el voluntariado”. “Darse a la gente transforma tu vida”.
Sergio Cebral, coordinador del proyecto de Voluntariado – Lío, agradeció la presencia a la jornada y el trabajo desarrollado por las personas voluntarias en cada uno de los 45 proyectos de FISAT.
Formación y testimonios
Alberto Andrés, Dirección de los Proyectos Sociales Salesianos de Alicante, impartió la formación de la mañana. El objetivo de esta formación fue abordar la gestión de las emociones a la hora de intervenir.
Alberto destacó la importancia de “estar presente” en el voluntariado. Vaciar la mente y ser consciente del momento que te ocupa para poder estar por la otra persona. También destacó la importancia de distinguir entre emociones y sentimientos. “Tener emociones es normal y saludable. En la intervención no debemos generar sentimientos a partir de una emoción”. Las emociones son una brújula pero no el vehículo”.
La última parte del encuentro contó con los testimonios de personas voluntarias:
Yaiza y Lucía explicaron su transición desde el voluntariado en su centro juvenil de referencia al voluntariado en un centro de día de la fundación FISAT. Jesús, voluntario en Grupo Martes, contó su experiencia, acompañado por Isa y Vicente Serrano, salesiano vinculado al proyecto desde sus inicios como asociación. Raúl González, voluntario en Infancia Orriols, transmitió su experiencia en el proyecto Laboratorio, donde se interviene a pie de calle con la juventud del barrio de Orriols.
El encuentro finalizó con el gesto de la luz que representa el momento vital de cada persona voluntaria: chispa, lumbre y faro.











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