
Yasury Romero
Llega el verano y viene el “descanso”. ¿Entre comillas? Sí. Sí, porque cambiamos unos horarios por otros, un trabajo por otro, un lugar por otro, y la vida parece mantener el mismo frenetismo pero en otros paisajes, en esa carrera de tener las vacaciones más “instagrameables” posibles, esas de influencer.
Desfilan por nuestras redes sociales fotografías de postal, que van desde playas paradisíacas hasta los cocteles multicolor que engalanan chiringuitos y bares. Las redes sociales avivan la hoguera del FOMO (Fear Of Missing Out/miedo a perderse algo) tan popular entre nuestros chicos y hacen boicot al atractivo que tiene el salón de nuestra casa.
En medio de este tiempo merece la pena hacernos la pregunta ¿Qué me descansa? ¿Con qué mochila llego a mis vacaciones? ¿Qué me gustaría vivir en este tiempo? Y no me refiero a una lista maratónica de destinos y tareas de verano. ¿Qué metería en mi maleta para poder propiciar el descanso?
El Papa León, en su mensaje a los jóvenes en su visita a Madrid les habló sobre la importancia del silencio. Quizás el silencio debería estar en nuestra maleta al lado de la crema solar permitiendo protegernos de aquello que nos quema, que nos satura.
¿Cuánto tiempo te animas a estar en silencio este verano?
Escogería a la calma como compañera de nuestras aventuras veraniegas. La calma que reviste de lujo el tomarte tu bebida favorita en el salón de casa a las luz de la ventana o darte un paseo por tu ciudad observando sus fachadas, como si fuera la primera vez que las vieras.
Creo que es propicio detenernos a pensar qué intensión pones a esta vacaciones, siendo conscientes que escoger no te hace perderte de nada sino concentrarte, focalizarte y así profundizar.
¿Qué dejaría fuera de la maleta? Dejaría fuera de la maleta, sin dudar, la culpa, por pesada y porque ocupa mucho espacio, así como cuando llega el cambio de armario, hay que liberar espacio. La culpa de pensar: podría hacer más cosas, debería estar conociendo más lugares, tendría que…
Ojalá nuestro descanso esté impregnado de liberación, de la libertad de aquel que no copia los planos estandarizados de verano, sino de aquellos que se interpelan y profundizan en el mar en el que quieren descansar: en silencio, en calma y sin culpa.













0 comentarios