Custodios de la creación

El Rincón de Mamá Margarita

16 agosto 2022

Estos días de veranos nos permiten disfrutar de la naturaleza. Contemplamos el poder titánico de las olas, de los bosques que nos abrazan y nos sumergen en la fantasía del verdor, de los campos que se despliegan como lienzos para pintar infinidad de aventuras.

Toda la naturaleza está impregnada de huellas de Dios. Un Dios que nos sacude, nos abraza y nos da un sin fin de posibilidades para disfrutar.

El verano, también, es una buena oportunidad para preguntarnos qué huella queremos dejar en el mundo a nuestro paso. Comenzar con nuestros días de verano es un buen inicio. ¿Ves cómo quedan las playas luego del paso de los turistas? ¿Es justo que mientras el camino nos regala árboles, flores y atardeceres; nosotros le demos plástico, colillas y desperdicios?

Estos días son una oportunidad propicia para crecer en responsabilidad, para cuidar de nuestra casa común, para disfrutar y corresponder la generosidad del planeta que hemos recibido como regalo.

¡Pero, sin agobios!: depositar la basura en su sitios, valorar la vegetación y la fauna a tu alrededor y dejarte maravillar por el lugar en el que estás, son los primeros pasos que te pueden enrrumbar a dejar una huella más humana a tu paso.

¡A disfrutar del verano!

0 comentarios

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

También te puede interesar…

Por una vida digna

Por una vida digna

Por Covadonga Cid. El pasado 25 de septiembre se celebró la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado, con el...

La santidad viaja en bicicleta

La santidad viaja en bicicleta

Por Marta M Peirat. Artémides Zatti, quien será canonizado en unos días por el papa Francisco, es todo un ejemplo que...